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Proclamación Primera República
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Casrlistas en ... y por La Rioja
Nuevas generaciones

El Partido carlista riojano se presenta, a principios del Sexenio, como una opción participativa en la vida política de la provincia de Logroño. En las primeras elecciones por sufragio universal, según el decreto de Sagasta (enero de 1869), los carlistas no estuvieron activos. Es en la Elección parcial de febrero de 1870, para la selección de dos Diputados a Cortes, cuando los carlistas participan convencidos y consiguen muy buenos resultados. Sus dos candidatos, José María Sáenz de Tejada y Luis Ángel Tosantos, superan los diez mil votos detrás de los candidatos Salustiano Olózaga (15.392 votos) y Francisco Barrenechea (14.943 votos), y están por encima de los dos republicanos (Timoteo Alfaro y Alberto Ruiz - 5.466 y 5.083 respectivamente). Pero después de ellas se 'encendieron las alarmas'. Llega 'a las Cortes' una 'Exposición' de la villa de Haro, firmada por sus representantes políticos y por los cargos del Batallón de Voluntarios de la Libertad en la que se quejan de las calumnias referidas sobre ellos. Los carlistas hablan de que sus electores habían sido agredidos, apaleados, intimidados, ... ("se cantaba por las calles 'El Trágala'").

Desde estas fechas parece que los carlistas riojanos deciden acudir a las armas.

Ignacio Plana Moncada

Antes de examinar la actuación de 'las partidas carlistas' por y en La Rioja es necesario saber cómo era la situación del carlismo en La Rioja en estos años.

Estaba como Presidente del comité carlista de la provincia y jefe de las huestes ultramontanas el catedrático del Instituto Plácido Izquierdo, y junto a él destaca el abogado y propietario Ricardo García de la Cuesta.

Alfaro es la patria del 'cabecilla carlista' apodado 'Colchones' y con él deben mencionarse a Ambrosio Palacio y Pedro Medel, más sensatos que el anterior. Manuel García Colorado, maestro de primeras letras, es el único a mencionar como carlista en Cervera de Río Alhama, así como en Nájera se hablaba de la influencia de una farmacia en la difusión de las ideas carlistas.

En Calahorra destacó el abogado y propietario Luis Ángel Tosantos que fue apoyado por sus correligionarios como candidato a Diputado a Cortes en la Elección Parcial de febrero de 1870. También en Calahorra sobresalió el Secretario del Ayuntamiento Felipe Salanova.

Más influyentes dentro del carlismo son los vecinos de Haro. Son señalables el comerciante Justiniano Iturriagagoitia y el notario Dionisio Guilarle. Reside en Arnedo el Mariscal de Campo Sr. Ignacio Plana, que fue Ministro interino de la Guerra del pretendiente carlista, prófugo en Francia en 1842 y amnistiado en 1844. En Torrecilla de Cameros comanda el carlismo el propietario y abogado José Sáenz de Tejada y Manso que fue candidato en varias elecciones, entre ellas las de abril del 1872 por su Distrito de residencia, tan activo que en el verano de 1870 levantó y acaudilló una partida carlista, y perseguido, fue fácilmente derrotado y condenado.

Así que antes de que la provincia de Logroño se 'infectara de rumores y de noticias', unas verdaderas y otras falsas, de partidas carlistas cuando llegó la República, ya se habían dado intentonas dirigidas por vecinos de la tierra y de fuera. Veamos algunas de las primeras.

En el verano y otoño de 1870 se cruzan y se confunden varias partidas carlistas por zonas del valle de San Millán de la Cogolla, por poblaciones cercanas a Ezcaray y algunas otras de La Rioja Alta que tienen por cabecillas a vecinos riojanos.

Se señalan al médico Tobías, a Isidoro Castillo, a Ochagavía -autotitulado comandante de La Rioja- y, en especial, al abogado y vecino de Torrecilla de Cameros José María Sáenz de Tejada. Se concretan nombres de poblaciones bases de las partidas, tales como Villalobar, Villaverde, Cuzcurrita, y en especial el valle de San Millán. Se informa sobre las poblaciones por las que pasan en su retirada cuando son atacadas por los Voluntarios o las fuerzas militares regulares. El modelo ejemplar de todos estos movimientos es la 'partida carlista de Sáenz de Tejada'.

De esta partida sabemos lo suficiente para explicarla. Las razones (es una hipótesis) de su formación quizás tenga algo que ver con los problemas padecidos por los electores carlistas en las elecciones de febrero de 1870 en la villa de Haro, donde fue candidato el Sr. Tejada y con buenos resultados.

Desde la cárcel del cuartel de infantería de Burgos José María Sáenz de Tejada escribió una larga carta en la que explicaba el buen trato recibido por todos sus prensores y justificaba su actuación al levantarse con la partida por el valle de San Millán. No parece que después insistiera.

Todo esto hizo que se arrepintiera y que dos años después volviera a participar como candidato carlista por el Distrito de Torrecilla de Cameros en las elecciones de abril de 1872, y aunque no ganó, quedó segundo, con casi dos mil votos (1.990).
Aparte de estas partidas de coterráneos riojanos se escribió también de algunas otras formadas por personas ajenas a nuestra tierra. Se publicó sobre una de unos 40 a 50 hombres armados a tres kilómetros de la estación de Fuenmayor, próxima a La Puebla, mandadas por Llorente; de otras dos pequeñas partidas que se habían presentado en El Ciego y La Guardia; y también de carlistas situados en Peñacerrada a cinco leguas de Logroño. Y no mucho más.
Todo el año 1871 pasó en calma y sin noticias de las partidas carlistas por La Rioja.
En este ambiente se llega a septiembre de 1872 y ahora sí aparecen partidas foráneas por La Rioja. Y en los mismos espacios que ya se habían dado en 1870: valle de San Millán y en las estribaciones de las sierras de Cantabria.

El Gobernador de Logroño dice que "se presentó el día 10 de septiembre en Villalobar una facción de 20 infantes y 18 caballos al mando del cabecilla Nevera"; y que estuvo el día 14 y parte del 15 en el Valle de San Millán y desarmó a los Voluntarios de Berceo. (8)

Y en enero de 1873, el día de 'Año Nuevo', a las dos de la madrugada penetraron en San Vicente de la Sonsierra las facciones de Ollo, Llorente, Perula y Dorregaray, en número de 900 hombres y 400 caballos.
Y entre todas éstas inquietudes llega el 11 de febrero de 1873 y la proclamación de la República en la Cámara, con Senadores y Diputados reunidos.
El mes de marzo fue un mes complicado. Se escribe que "aumentan las partidas carlistas por Logroño". En el mes de abril los habitantes de Logroño miran a Peñacerrada donde se reúnen distintas partidas. A primeros de mayo le toca a San Vicente de la Sonsierra. En el mes de julio los carlistas dominan "el norte de la provincia de Logroño". De Foncea, Sajazarra, Tirgo, Villaseca y Bujedo y otros pueblos han sacado bastantes caballos y algún mozo. El 6 de agosto están en Casalarreina, llevándose 60 carabinas de los voluntarios de Haro.
Desde primeros de septiembre se "produce mucha alarma por la ribera norte del Ebro". El día 9 se publica -con fecha del 4- en 'La Esperanza' una carta muy esclarecedora relacionada con la zozobra que se padece en ciudad de Logroño en los días finales de agosto y primeros de septiembre.

Posteriormente, hasta que se cierra la República Federal, siguieron las incursiones de partidas carlistas por La Rioja. Así, aún hacia el 10 de septiembre, está la partida de Ruperto Blanco en Anguiano donde desfilan y muestran la bandera carlista, además de desarmar a los Voluntarios de Baños de Río Tobía y de San Millán, así como también en Badarán. También atacaron la ribera norte del Ebro y una vez más la facción Llorente pernoctó en Ábalos de cuyo pueblo sacó 400 raciones de pan y vino, y 74 de cebada, llevándose además 44 mozos, de los cuales habiéndose escapado tres cogieron de rehenes a sus padres y 11 contribuyentes. También Llorente pide en Briñas que se alisten los hombres.

En octubre se repite en Ábalos otra acción y en Rincón de Soto 15 carlistas robaron una casa.

Llega diciembre, el último mes de la República, y continúan las acciones. Los carlistas queman la estación de ferrocarril de Recajo, pero se llevan el aparato telegráfico y el reloj. También en Rincón de Soto atacan la estación del ferrocarril y se llevan las armas del jefe de la misma.

Se cierra el año quemando la Estación de Cenicero. Vadean el Ebro unos 600 infantes y 60 caballos, mataron un Voluntario, hirieron a otro y se llevaron otros 40 de los más acomodados.