Lo cuenta de manera
"minuciosa y sentimental"
Paulino Masip en un reportaje
publicado en el
Heraldo de Madrid en 1928.
El Ateneo Riojano
actual, o "resucitado", nació para llenar la actividad
lectora de muchos logroñeses. Por noviembre de 1922 se dieron
los primeros pasos para su creación, y a mediados del mes siguiente
se reunieron en los locales del
Café Dos Leones unas
sesenta personas.
"Era un reunión pintoresca". Había tres o cuatro
abogados, dos o tres porofesores, dependientes de comercio, empleados
de correos, unos cuantos sindicalistas (entonces había sindicalistas)
y algún vago aspirante a literato. En la reunión predominaba "un
matiz francamente izquierdista". Esta marcada dirección política de
los reunidos hizo que se buscara la manera de integrar a personas
de distintas categorías y actividades sociales, y "especialmente"
de diferentes tendencias políticas. Se consiguió todo lo anterior,
menos la estampación de la firma de un clérigo en el Manifiesto de
su cosntitución.
El 6 de enero de 1923 se discutió el Reglamento y
nació la primera Junta Directiva. Se presentó en el Registro de Asociaciones el 12 de enero de 1923 y quedó constituido el 16.
El primero: "Ateneo Logroñés"
A mediados de los ochenta del siglo XIX se crea en Logroño el primer Ateneo. Aquí presentamos uno de los Diplomas concedidos en un acto organizado en su centro sobre "Juegos Florales" en el año 1885, en el que se encuentran estampadas las firmas de los miembros más destacados pertenecientes a la Sociedad.
Su análisis nos muestra la calificación de los grupos sociales e ideológicos que formaron esta primera institución
ateneísta en la ciudad.