Cuando la empresa del "Beti-Jai" prácticamente llevaba más de un año sin organizar partidos de pelota, ni a remonte ni a mano, buscando aportar nuevos espectáculos para canalizar el ocio de los logroñeses, programó partidos de raquetistas femeninas, procedentes de Madrid, en las Fiestas Patronales del año 1918: en San Bernabé hacen el debut y en San Mateo repiten.
En estas fiestas locales llegan a Logroño cuatro "señoritas polotaris" procedentes del cuadro del
Frontón Madrid de la capital del reino: Sarita, Magdalena, Margarita y Fermina. Durante los cuatro días indicados juegan hasta siete partidos, combinándose de muy distintas formas. Los dos primeros días juegan en parejas a 40 tantos, alternámdose de un día a otro, con "regular concurrencia". El tercer día se juega por la mañana una quiniela a 6 tantos y dos partidos"mano a mano" o individuales, y por la tarde otro a parejas alternándose de nuevo las combinaciones. Dicen adiós a Logroño el día doce jugando a las cuatro un desafío a 20 tantos de Sarita contra Margarita y Magdalena y cerrando con dobles parejas a 25 tantos. Pese al escaso eco mediático, parece que el espectáculo gustó y por ello se repetió la contrata para
En los San Mateo de este año 1918 se programaron cinco partidos de raquetistas del mismo cuadro y frontón madrileño .
Compensación
Para los
puristas aficionados a la pelota, en estas mismas fiestas, se jugaron otros dos partidos de pelota a mano: con
PERÉ, Rana de Murillo, Alcanadre; Lechuga III y Viguera.
Programas:
En el anuncio de la derecha pueden verse los partidos del día 22, de mañana y tarde. El lunes 23, se organizaron otros dos con la inclusión de la más famosa de todas ellas, "Chiquita de Madrid". Y el martes, día 24, antes de tomar el tren de vuelta a Madrid, se organizó un tercer partido a las once y media de la mañana, con las tres más destacadas: Chiquita de Madrid y Lolita y Felisa. Previamente, el sábado día 21, ya se había inaugurado el espectáculo.
COMENTARIOS:Para solventar el fracaso empresarial del frontón, la Sociedad promotora originaria intentó todo tipo de soluciones. La primera, y más fácil, fue vender en 1915 una parte del terreno, la que se ocupaba con las oficinas y domicilio social, y que era la entrada principal, por la calle Duquesa de la Victoria. Aquí se construyó el Círculo Logroñés, aún hoy existente. El resto fue promover nuevas formas de emparejamientos, otros tipos de espectáculos -sobre todo cinematógrafo- y aprovechar el local de manera intensiva, especialmente los domingos. Ninguno de los intentos pudo eludir el fracaso. Al final se terminó vendiendo el edificio y disolviendo la Sociedad.
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