La
instalación de la Fábrica de Tabacos en Logroño fue un paso muy destacado para la economía de la ciudad. Es tan obvio, que no necesita comentarios.
Interesa recalcar otras consecuencias, no siempre valoradas. Me refiero al aporte que
supuso para el movimiento obrero. Por primera vez hay en
un mismo recinto más de medio millar de asalariados, lo que significa amplias posibilidades de organización. E inmediatamente se
notó. Desde 1901 los trabajadores de la Fábrica
contaron con una Caja de Auxilios; desde mayo de 1919 con una sociedad de
socorros mutuos; desde junio de este mismo año con una organización
sindical estable de "defensa de clase"; desde noviembre de 1920
con una cooperativa de consumo. Y en el verano de 1925, con la dictadura,
subsistirá la "Unión Tabacalera", con Luisa Marín de Presidenta.
El protagonismo, y el ejemplo, de la Sección Tabaquera Logroñesa, no cesaría dentro de la Federación Tabaquera Española y del movimiento obrero riojano, hasta la Guerra Civil.
Más tarde sus obreros subsistieron
como pudieron.