
Siendo Presidente de la Tabacalera Alberto Monreal Luque, se pensó
que en Logroño se debía crear un centro modelo, una fábrica
de vanguardia y acomodada a los nuevos retos de la modernización intustrial, y en consecuencia se debían abandonar las viejas instalaciones del
convento de La Merced en el centro de la ciudad.
Y para ello se levantó
de nueva planta todo un centro transformador en la población, cercana
a Logroño, de Agoncillo, en lo que se llamaba y sigue llamándose hoy el Polígo de "El Sequero".
Aquí recogemos la entrada principal tal como estaba diseñada en los años noventa.