
El día de Año Nuevo de 1808 está en Logroño un capitán francés, procedente de Vitoria, para tomar nota de los "puntos y razón de la cantidad de tropas de caballería que se podían alojar" en la ciudad. Previamente había estado en Haro, Santo Domingo de La Calzada y Nájera con el mismo fin. Lo sabemos porque el Corregidor de la ciudad, Santiago de Suso y Anda, se lo comunica a los Regidores de Logroño en la Sesión del Ayuntamiento del día 2 de enero.
Sin duda el capitán francés tuvo buen ojo. Para aomodar con "todo esmero" a hombres y caballos seleccionó cinco conventos de la ciudad: San Francisco, del Carmen, la Merced, de la Trinidad y de Balbuena. Se debía hacer uso de sus celdas, sus claustros y sus refectorios acomodándoles para las cicunstancias.