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Ley
Progresista de 1837:
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Partidos
y propaganda |
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La escasez de fuentes en la provincia de Logroño
para el examen de la cuestión propagandística en el estado actual de
las investigaciones es tal, que en los ocho años correspondientes al
período que examinamos (1837-1845) sólo están controladas tres publicaciones
impresas. Una de carácter oficial: el Boletín Oficial de la Provincia,
y dos de carácter literario y de anuncios en los años postreros del
período (1844-1845): La luz riojana (1844) y el Boletín enciclopédico
de anuncios (1845). Tal vez no existieran otros. Excepto la primera
publicación, las demás poco nos ayudarán para la temática presente.
Conviene mencionar también la existencia de algunas "llamadas a los
electores" archivadas y encuadernadas junto a los números y fechas más
próximas del BOP, impresas por alguna de las cuatro personas
que se dedican a este oficio en el Logroño del momento. Sobre todo para
aquellas personas que conseguían las contratas del Boletín Oficial.
En estas llamadas se encuentra lo más interesante sobre el tema que
ocupa el presente apartado.
Tenemos documentación para la "campaña electoral" en sólo dos fechas de todo
el período. Para las restantes elecciones los medios de prensa provinciales
no aportan prácticamente nada. Son las elecciones del otoño de 1837 y las del
invierno de 1840. Para las restantes, salvo las primeras celebradas bajo la
Regencia de Espartero, la documentación por ahora es inexistente. El control
político tal vez tenga mucha culpa de que no podamos contar con élla. Unicamente,
además de las mencionadas, en las elecciones de febrero de 1841 hay publicada
una Circular del Ministerio de la Gobernación, en la que recomienda se vigile
la libertad del elector, a la que añade el Jefe Politico su propio punto de
vista en el mismo sentido.
De las elecciones de octubre de 1837 hemos encontrado publicados cinco documentos
de propaganda: dos procedentes de los poderes gubernamentales y tres de las
tendencias partidistas. Para las de febrero de 1840 hemos reunido tres impresos
dirigidos desde la provincia a los electores y otro procedente de la Junta Electoral
moderada de Madrid encontrado en el Archivo municipal de Calahorra.
La primera consecuencia
deducible de la documentación existente en nuestra provincia es la escasa publicación
de textos gubernamenteles en relación al proceso electoral. De los tres únicos
documentos publicados en el BOP en todo este período, dos proceden del
Secretario de Estado y del Despacho de la Gobernación, y otro del Jefe Político
de la provincia. Uno de los primeros y el del Jefe Politico son de las primeras
elecciones del período -año 1837-. El tercero es de la elección de 1841, como
hemos indicado. Se refieren en los tres casos a eliminar las presiones de cualquier
tipo sobre los electores. Los de 1837 además indican que no entorpecerán a los
electores para que se reúnan y acuerden candidatos. El más explícito de estos
documentos, el del Jefe Político Angel Iznardi, tan sólo acumula su ataque hacia
"los partidarios del rebelde D. Carlos", y a "los que intenten sentarse en el
congreso para volver las cosas al estado que tenían hace año y medio". La acción
de la primera persona política de la provincia, a pesar de su gran importancia
en el contexto nacional, al ser junto a Fermín Caballero el editor del periódico
madrileño más señalado de signo progresista del momento, el Eco del Comercio,
no fue más allá, por lo menos en la primera vuelta de las elecciones, como lo
desmuestran los resultados que favorecieron a dos moderados.
Una segunda consecuencia
deducible es la existencia efectiva de tendencias políticas, asistiendo a los
prolegómenos del nacimiento de lo que serán posteriormente los partidos políticos.
A medida que avanza el período y se van realizando contiendas electorales, las
disensiones entre los líderes riojanos parecen más claras. Sobre todo desde
la publicación de la Constitución de 1837 hasta la imposición política del esparterismo.
Las diferencias se van ahondando durante los tres años mencionados (1837-1840),
y si no se reflejan en los tres siguientes (1841-1843), se debe a la figura
casi legendaria para los logroñeses y riojanos en general, de D. Baldomero,
cuya mujer Dña. Jacinta Martínez de Sicilia y Santa Cruz, convive con ellos.
Tan cerca estaban los riojanos de los más íntimos del protagonista de la política
española del momento, que las disensiones eran prácticamente imposibles. Pero
con su caída aflorarán las tendencias políticas apuntadas al final de la década
anterior, y se consolidarán en la década moderada.
Las tendencias hacia posturas opuestas o distantes se ven nítidas en las propagandas
electorales de 1840. Las consignas de "Unión ... Fraternidad ... olvido de rivalidades
y odios mal entendidos" que aún informan de manera bastante general la
elección de 1837, dos años más tarde se ha perdido del todo. Evidentemente esta
posición más generalizada de 1837 no es óbice para que en esta misma fecha,
y en el B.O, se publique un largo editorial -tres páginas de cuatro de
que consta- del Eco del Comercio (para algo está Angel Iznardi de Jefe
Político), donde se explica el programa de los progresistas exaltados y se ataca
a "los que se apellidan moderados" mostrando los logros de los primeros y los
fallos de sus oponentes.
No conocemos, o por ahora no existen documentos que atestiguen la formación
de Comités Locales, o de la provincia en general, para canalizar las elecciones
a Cortes en La Rioja, hasta el invierno de 1840. Esta práctica había sido formulada
por Andrés Borrego, editor de El Correo Nacional, y seguida en algunas
provincias, en las elecciones del otoño de 1837, pero no en la nuestra, a pesar
de no oponerse a élla, ni impedirla el Jefe Político. Será en las elecciones
generales de febrero de 1840 cuando aparezcan plenamente estas prácticas realizadas
en otros países con sistemas electorales semejantes. Tenemos documentadas la
formación de Comités o Juntas Electorales por las dos tendencias políticas dominantes
en el momento: los progresistas y los moderados. Estos se reunieron el 29 de
diciembre de 1839 en Navarrete, población cercana a la capital, y los progresistas,
como respuesta, lo hacían dos días más tarde en la propia capital de la provincia.
La reunión de Navarrete agrupó a comisionados de distintos Distritos electorales
donde "después de haber conferenciado detenidamente sobre las exigencias y opiniones
de sus respectivos distritos electorales, y pensado con mucho pulso las cualidades
de las personas que se iban proponiendo, convinieron en una candidatura". No
tenemos documentados a estos candidatos, aunque sean deducibles por los resultados.
Sólo nos ha llegado un documento de respuesta a "la alocución que precede a
la candidatura acordada en Logroño el 5" por los progresistas en el que se defienden
de sus acusaciones. El firmante de este papel, dirigido a los Electores de la
Capital y de la Provincia, es León de Mateo, elector por la cabeza del Distrito
de Santo Domingo de la Calzada, votante en estas elecciones, y además comisionado
por el mismo Distrito para el Escrutinio general de votos de la provincia de
Logroño en la capital los días 31 de enero y 1-2 de febrero. La candidatura,
sin duda, apoyaba para Diputados a Ramón Alesón, Pablo Govantes, Santiago Tejada
y Pedro Giménez Navarro; y para ser propuestos para Senadores a Espartero, Marqués
de Someruelos y Fermín Arteta. Su posición política es moderada. Tal vez, como
son acusados por los progresistas, no fue más que el posicionamiento de "un
grupo de notables".
El último día del año 1839 se reunieron en Logroño capital un conjunto de electores
que "nombraron comisionados para que poniéndose de acuerdo con los demás distritos
de la provincia, conviniesen en las personas que por sus luces, providad y antecedentes
debieran ser nombradas para Diputados y Senadores". Cinco días más tarde, el
5 de enero de 1840, publicaban una "alocución" impresa por los talleres gráficos
de Félix Delgado, en la que se plasmaba, al final, la "candidatura acordada".
Para Diputados: Salustiano Olózaga, Cenón María Adana, Gabino Gasco y José Domingo
Osma; y para Senadores: Martín Fernández Navarrete, Ramón Sánchez Salvador y
Enrique Ortega. En élla además, con gran retórica, llamaban a los "ciudadanos"
de La Rioja a que apoyaran estos nombres, e indicaban las líneas básicas que
pretendían seguir en el "Congreso Nacional". Defenderán la desaparición de "las
ominosas y desiguales exacciones de diezmos" para dar una "decente subsistencia"
al culto y clero, y una esperanza al "infeliz labrador defraudado tantas veces";
impulsarán la prosperidad del comercio "colocando en las fronteras de nuestra
patria los agentes destinados a su paralización y entorpecimiento"; reclaman
"la unidad constitucional, la igualdad en los pagos entre todas las provincias
del Reino, y la indemnización de los infinitos y multiplicados adelantos hechos
por esta (provincia de Logroño) en los seis aciagos años de guerra".
La tercera consecuencia
deducida nos confirma la inexistencia de partidos políticos, tal y como se entienden
en las verdaderas democracias. No existen organizaciones permanentes, ni mucho
menos afiliados. Tampoco funcionan centros políticos, y es posible que ni siquiera
tertulias de este signo. Sólo las fechas previas a las elecciones movilizan
a unas pocas personas, que generalmente ocupan cargos municipales o provinciales,
o la dirección de alguna institución representativa, como puede ser la Milicia
Nacional. Lo único existente son grupúsculos de personas unidas por simpatías
personales que movilizan al selecto grupo de los electores. Habrá que esperar
a unas décadas más tarde para que algunos de los electores que ahora empiezan
a participar por lo menos a nivel local, asuman la conciencia de ser importante
el ejercicio del derecho a la selección de sus representantes. En nuestra provincia
sólo viven la cuestión política unas minorías bastante reducidas, y lo mismo
debe suceder en la otras del resto del Reino, con la excepción de las que poseían
burguesías avanzadas.