Para esta década podemos examinar más exactamente ambas cuestiones,
pues además de los escritos de origen oficial contamos con una Archivo privado
, en el que se conservan un buen número de cartas sobre los procesos electorales
relativos al Distrito de Logroño-capital y algunas referencias a los demás.
Toda esta correspondencia llegó al despacho de un protagonista destacado del
partido en el poder, el moderado, José Domingo Osma y Ramírez de Arellano, que
avecindado en Nalda, fue Diputado a Cortes en varias ocasiones, y manejó electoralmente,
durante varias décadas, una amplia comarca riojana. Con esta información puede
seguirse fidedignamente la organización del Partido Moderado en el Distrito
Electoral de la capital de La Rioja, y algunos detalles del Partido opuesto,
el progresista, así como los vínculos de éste notable con la "Corte" y con los
otros notables riojanos. Pero nos quedamos prácticamente desprotegidos para
los tres Distritos restantes de la provincia. Aparecen, también en esta correspondencia,
los comportamientos del notable, en este caso los del propietario del Archivo,
con los electores durante y entre períodos electorales. Finalmente, interpretándola,
pueden analizarse las razones, los porqués, del clientelismo político de La
Rioja Media en aquellos años.
Los documentos epistorales conservados en el Archivo de la Casa de los Osma
de Nalda, se refieren a todos los años electorales de la década, bien sean Elecciones
Parciales o Generales. Concretamente he selecionado para estos asuntos políticos
(partidos y propaganda electoral), en los ocho años de la década, un total de
setenta y siete cartas.
El origen de los remitentes de las mismas es muy variopinto. Las hay de altos
cargos ministeriales madrileños, como el Conde de San Luis, y de Diputados a
Cortes riojanos en esta fechas, como Manuel Orovio, Conde de Rodezno, Víctor
Cardenal, José de la Concha, José Orive,... al igual que de Jefes Políticos
de la provincia, como Pedro Bardaxí y de empleados del mismo Gobierno. Pero
sobre todo las hay de su familiares, como su hermano Joaquín Osma, con amplias
influencias en Madrid y en las finanzas de la Corte por ser Presidente del Banco
Crédito Mobiliario Español, o su primo José Osma (Pepe), con sobradas relaciones
en Logroño-capital y pueblos comarcanos de la ciudad. Otro buen número son de
notables de poblaciones del Partido Judicial de Logroño.
Todas éllas nos proporcionan una idea clarísima del entramado entre la "Corte"
(Madrid) y nuestra provincia; entre Logroño-capital y las demás poblaciones
integrantes del Distrito Electoral; entre los Jefes Políticos y los notables
de los pueblos y comarcas; entre los propios "notables" del Distrito; y entre
éstos y los electores. Especialmente son interesantes para estos puntos las
frecuentes y casi diarias cartas entre el propietario del Archivo y su primo
Pepe (José Osma); las del empleado de la Jefatura Política o Gobierno Civil
de la provincia, José Antonio Cedrún, y también las del farmacéutico logroñés
José Elvira.
Es sobradamente conocido, según muestra la sociología electoral decimonónica
española, la dualidad de planos en que se mueven las influencias políticas.
De un lado es necesario tener conexiones con los altos cargos políticos madrileños,
lo que en las provincias se denomina la "Corte", para desde allí ser propuesto
como Candidato Ministerial (ser encasillado, como se denominará posteriormente);
y de otro, es ineludible no estar exento de las mismas con los más destacados
"notables" de cada población de la provincia del Distrito Electoral. Sin una
y otra influencia, en sus propias palabras, poca "carrera política" se puede
hacer. Este sentir unánime, recogido en la bibliografía electoral especializada,
está perfectamente expresado en todas las cartas que hemos seleccionado del
Archivo de la Casa de los Osma de Nalda. Con ellas podemos recorrer la casuística
electoral de la década moderada riojana en el Distrito de Logroño-capital.
Con estos "carteos" deducimos la existencia y la participación electoral y política
de dos Partidos en La Rioja: el progresista y el moderado. Del primero tenemos
muy pocas referencias, como es obvio, en cuanto que la documentación es de un
moderado. No obstante, los datos aportados sobre los progresistas por la correspondencia
acumulada por D. José Domingo, son suficientes para comprender que su juego
político es muy similar al desarrollado por los moderados. A través de élla
también conocemos algunos de los "caciques" y "muñídores", y la importancia
que este "partido" tenía en la capital de la provincia y en algunas otras poblaciones
próximas. Contamos con más datos sobre el partido Moderado, sus "camarillas",
sus notables, su desenvolvimiento y "conciliábulos", o incluso su mediana organización,
que aunque aún tiene muy poco que ver con las formas y modos de los partidos
de nuestros días, sin embargo, sí existe en alguna medida.
La importancia del
Partido Progresista en La Rioja en los años anteriores
a la década moderada es destacadar. Las cartas que estamos examinando ahora
la vuelven a confirmar. Para frenarlo y superarlo, los moderados recurrieron
a todo tipo de trucos legales o pseudolegales y a todas sus influencias. Así,
por ejemplo, se fragmentan las Secciones de los Distritos Electorales al capricho
y conveniencia de los Jefes Políticos para aislar a los núcleos poblacionales
de "ideas avanzadas", como decían ellos, y que por ejemplo aplica Pepe Osma
a los electores de Cenicero; o para hacerles ir a votar a "cabezas" de Secciones
donde el control de la mesa era más fácil para los moderados (Ribafrecha, Navarrete
o Corera). Lo sospechamos y así lo expusimos al estudiar la planificación electoral
de la provincia, y lo confrimamos ahora con sus propias palabras escritas. Por
ejemplo, Pepe Osma, comunica a su primo José Domingo Osma en agosto de 1850,
que "A esta gente (los progresistas) conviene hacerles creer que Ausejo es de
ellos y que tampoco sepan que se aumenta y muda el Distrito". También se "hinchan"
o "desinflan" las Listas según las conveniencias, a pesar de la posibilidad
de elevar recursos a la Audiencia. Lo comprobábamos enpíricamente en el apartado
anterior y lo confirmamos ahora en la correspondencia interna de los notables
y la Jefatura política de la provincia. Estos párrafos de José Antonio Cedrún,
empleado de la Jefatura Política, sacados de una carta fechada en Logroño el
día cinco de abril de 1850, dicen al efecto: "tan pronto como recibí su primera
carta acerca de las listas electorales se la enseñé a García que como V. sabe
es el que conoce más gente por esa parte, el cual me manifestó que no era olvido
el haber dejado de incluir los electores que V. echaba de menos; y que cuando
estuvo aquí le manifestó que no podrían ser incluidos sino se remit(ían) ciertos
documentos que según parece no se remitieron; o por lo menos no venían en la
forma conveniente; pero que en cambio de estos electores había indicado que
solicitaran otros el derecho, y habiéndolo hecho así por conducto de V. fueron
admitidos, compensándose de este modo la falta de unos con el aumento de los
otros".
Las cartas de este Archivo familiar nos confirman algunos de los nombres de
los notables progresistas que en eños pasados aparecen como protagonistas electorales
en La Rioja y más concretamente en Logroño-capital. Encontramos en ellas escrito
que Manuel Gómez viene desde Madrid para preparar las elecciones en el Distrito
de la capital; que José Santa Cruz es de los principales "muñidores" electorales
progresistas de la provincia; que Ecequiel Lorza es uno de los Jefes del Partido
progresista; o que Leandro Caballero, del pueblo de Cenicero, hace votar progresista
a un gran número de vecinos electores de esta población. También refrendan las
influencias electorales de Olózaga en el Distrito de Arnedo principalmente y
en otras poblaciones de la provincia, como Cenicero, y de Cenón María Adana
y el Duque de la Victoria, después de su vuelta del exilio inglés; así como
de algunos otros personajes políticos de menos nombre aún que los citados, pero
que luego serán muy influyentes a nivel nacional, como es el caso de Sagasta
y algunos de sus más próximos parientes, como Celedonio Rodrigáñez.
Las cartas recibidas por D. José Domingo Osma informan también de algunas reuniones
de los progresistas. Se efectúan, sobre todo, para designar candidatos a Diputados
a Cortes y para repartirse la estrategia en la consecución de votos y de las
"excursiones" propagandísticas. Pero las noticias son muy someras y no aportan
recursos suficientes para desarrollar detenidamente esta cuestión.
Más precisa es la información sobre el
Partido Moderado riojano en el
Distrito de la capital. Los vínculos entre Logroño y la Corte se realizan con
personas que residen en ésta última, especialmente, y para el caso de D. José
Domingo Osma, a través de su hermano José Joaquín, que desempeñó puestos destacados
en las finanzas madrileñas y en la diplomacia española, y que gozó de la amistad
de reconocidos personajes nacionales. Su tráfico de influencias propició que
D. José Domingo se convirtiera en Consejero Provincial de la provincia de Logroño,
desde el primer momento que empezó a funcionar esta institución; por él también
podría haber sido Jefe Político de nuestra provincia si lo hubiera querido (Carta
del 27 octubre 1845); y por él, en definitiva, llega a ser Diputado a Cortes
por el Distrito de Logroño-capital, a pesar de la "irresolución" que ponía para
serlo. Incluso por él, y con una visión política más amplia, se evita que nuestra
provincia se convierta en "patrimonio de cualquiera para representarla"" (Carta
5 noviembre 1845). D. José Joaquín es asimismo el artífice de las cartas cruzadas
entre los Jefes Políticos (Manuel de la Cuesta, Rafael Humara y Salamanca, Pedro
Bardaxí) y los Ministerios madrileños, y es él el que anima a un sector de los
moderados riojanos para que elijan a tal o cual candidato, que normalmente suele
resultar electo Diputado. Esta influencia está potenciada por la amistad que
parece compartir D. José Domingo con el Conde de San Luis (sobre la elección
de 1853 he seleccionado cuatro cartas del Conde dirigidas a Nalda a D. José
Domingo) e incluso con aquellos otros que interesados personalmente en la elección
por los demás Distritos de la provincia (Arnedo y Santo Domingo especialmente)
y residentes prácticamente en Madrid, se apoyan mutuamente, caso de Víctor Cardenal,
Manuel Orovio, José de la Concha y José Orive.
El Distrito Electoral de Logroño-capital constaba de 34 municipios, y algunos
carecieron de electores o tuvieron un número muy corto durante toda la década
moderada. Pues bien, con las cartas del Archivo de los Osma, se identifican
los notables o muñidores electorales de un amplio número de estos municipios.
Así los más destacados notables moderados de Logroño capital son: Rafael de
Eulate, José Elvira, José Osma y el Marqués de Fuertegollano. Navarrete es controlada
por Francisco de Sales Labarra y, principalmente, por Justo Arébalo Escudero,
Conde de Rodezno. Fuenmayor por José María Fernández. En Viguera e Islallana
son los Tejada, Francisco Carasa Pinillos y los Albarellos; en Alcanadre es
Jacobo Olalla; en Sojuela, Bobadilla; en Entrena arrastra gran número de votos
Santiago Ordaz y en Medrano, Esteban Ramírez de Arellano. El valle de Ocón se
somete a los dictados de Hilario de la Mata desde Corera, y Murillo de Río Leza
al de los Osma y Michel. Los de Agoncillo obedecen a la Señora del mismo pueblo.
Nalda, evidentemente, es controlada por Jose Domingo Osma, propietario del Archivo
que utilizamos. Menor nitidez muestran las cartas sobre los notables que controlan
los otros pueblos, ya que las hay tanto progresistas como moderados, como sucede
en Cenicero (los moderados son guiados por Bujanda), Ausejo, Lardero, Albelda,
Villamediana y Alberite.
¿Quiénes son estos notables?. Voy a definirlos por las fuentes hacendísticas
de 1852.
Rafael de Eulate Acedo tiene asignada en el Municipio
de Logroño una cuota de 1.963,06 rs. procedente de un líquido imponible urbano
de 4.600 rs. y de otro rústico de 8.042 rs; en el de Navarrete, otra de 1.202,25
rs. por rústica y urbana; en el de Fuenmayor, otra de 340,06 rs y en el Santo
Domingo otra de 867 rs.
José Osma cotiza en Logroño con 1.467,18
rs., y también lo hace en Nalda con 1.609,14 rs. por bienes dados en renta y
2.336,26 por bienes administrados por colonos y ganaderos, con un total como
poco de 5.413,26 rs.
José Elvira parece más modesto, pues cotiza
entre rústica, urbana e industrial como boticario sólo un total de 742,33 rs.
El
Marqués de Fuertegollano cotiza sólo en el municipio de Logroño
con 5.437,14 rs. y tiene cuotas en otros municipios. El
Conde de Rodezno,
Justo Arébalo Escudero, cotiza en Navarrete con 3.605,28 rs., pero además lo
hace, por ejemplo, en Arnedo con 847,28 rs., así como en otras poblaciones riojanas.
Antonio Labarra, padre de Francisco de Sales, tiene una cuota
sólo en Navarrete de 6.541,03 rs.
José María Fernández cotiza
en Fuenmayor con 2.287,32 rs.
Hilario de la Mata abona en Corera
una cuota de 1.468,04 rs., pero también tiene posesiones en Lardero, Navarrete,
Murillo de Río Leza y en Logroño.
Paco Carasa cotiza en Viguera
con 512rs. y
Rafael Albarellos lo hace con 1.321 rs.
Anselmo
Bobadilla en Sojuela tiene una cuota de 554,22 rs.;
Santiago Ordaz
en Entrena con otra de 975,05 rs.; y
Esteban Ramírez de Arellano
de Medrano cotiza con 1.566,24 rs.
Cruz de Osma en Murillo de
Río Leza cotiza con 2.070,17 rs.; la
Señora de Agoncillo, Marcelina de
Torres, cotiza en esta población con 2.981,22 rs. y en Alfaro con 1.241,04
rs. El propietario del Archico,
José Domingo de Osma abona en
Nalda una cuota de 985,18 rs. por bienes dados en renta y otra de 1.646 por
bienes que administran colonos y ganaderos. Finalmente
Eusebio Bujanda
en Cenicero también abona una cuota de 2.813 rs.
El nivel económico de todos los notables moderados, según hemos comprobado,
es elevado, o mejor, muy elevado en casi todos ellos. No sólo superan holgadamente
las cuotas necesarias en estos momentos para ser electores, sino que prácticamente
todos están muy por encima de los mil reales. Sus posesiones están incluso muy
repartidas por toda La Rioja y en general proceden de antiguos mayorazgos. La
cúpula rectora del moderantismo está muy unida con los títulos nobiliarios,
y aquellos que carecen de ellos, buscan con todas sus fuerzas conseguirlos.
El paradigma lo tenemos en el mismo propietario del Archivo, José Domingo de
Osma, que en 1857 logra recuperar el título de Conde de Vista Florida que un
antecesor, por la rama de su mujer, compró en 1854. No obstante, este rasgo
de alto status socioeconómico no debe extrañarnos. También se da en los líderes
del partido progresista de La Rioja.
La correspondencia conservada por José Domingo Osma atestigua, como quedó dicho,
que el Partido moderado tiene organización política en la capital de La Rioja.
Especialmente se manifiesta ésta en los períodos electorales, pero no se excluye
en otros momentos intermedios. En concreto en el Distrito Electoral de la capital
se producen reuniones para designar los candidatos a Diputados a Cortes o Provinciales;
para repartirse y armonizar la propaganda electoral por municipios o comarcas;
y para eleborar la estrategia a seguir en cada momento y circunstancia. Como
ejemplarización de toda esta organización partidista voy a examinar la Elección
General de 1850 en este Distrito de Logroño-capital. La abundante correspondencia,
del que fuera Diputado a Cortes por este Distrito en estas elecciones, nos lo
hace fácilmente posible, pudiéndose comprender muchísimos aspectos.

Los primeros movimientos
organizativos se producen en relación a la confección de las listas electorales.
Las cartas sobre este tema se acumulan en los últimos meses del invierno y hasta
el mes de mayo, cuando las listas deben de estar ultimadas. Los empleados de
la Jefatura Política de la provincia, por encargo del Jefe Político, conectan
con los posibles candidatos a Diputados para que se preparen las listas y se
solventen la inclusiones y exclusiones, de tal forma que les favorezcan. En
este sentido José Antonio Cedrún escribe a José Domingo de Osma en el mes de
febrero lo siguiente: "Se han presentado algunas reclamaciones de exclusión
en pueblos del distrito de la capital. Tanto para tratar este asunto como el
anterior (se refiere a las Elecciones a Diputados Provinciales) me encarga el
Jefe diga a V. que aún cuando sea por pocas horas se tome la molestia de volver
a esta capital cuanto antes le sea posible". Lo mismo se reitera en otras cartas,
como en la del 3 de marzo, o la ya citada en páginas anteriores del 5 de abril,
del mismo Cedrún. Con idéntica finalidad, y durante los mismos meses citados,
se conecta con los municipios del Distrito para que se nombren Alcaldes sumisos
a las pretensiones del Candidato a Cortes, y en contra de los demás pretendientes,
aunque sean también del mismo partido moderado. Por ello el mismo empleado,
Cedrún, el 20 de febrero de 1850, "instruye" a distintas personas de varios
pueblos -en concreto de Entrena, Viguera, Fuenmayor y Alcanadre-, y en otra
carta del 22, "a un amigo de Pepe" de Murillo, para que se pongan a favor de
José Domingo Osma, y escribe al terminar la carta: "No quisiera que V. se atribuye".

En un segundo momento, comienzan las intrigas y luchas internas entre los notables
del Partido moderado para relegar a unos como candidatos de Diputados a Cortes
y optar por otros. En nuestro ejemplo, José Osma (Pepe), residente en Logroño,
mueve sus peones, como son principalmente el farmacéutico Elvira en la capital
y otros en los pueblos, para buscar la designación de D. José Domingo. Asimismo
lo hacen los empleados de la Jefatura Política, que en estas fechas apuestan
también por el mismo D. José Domingo. Es muy reveladora al respecto la carta
del 6 de mayo de Cedrún, que dice lo siguiente:
"Querido
José Domingo: por el correo de hoy salgo para Madrid a tratar con el Conde de
San Luis sobre asuntos electorales. Resérvelo V. porque a nadie digo el objeto
de mi viaje; pero V. conviene mucho que lo sepa por si tiene alguna prevención
que hacerse respecto a su candidatura, probabilidades y medios de triunfo, especialmente
después de la rebaja que ha hecho la Audiencia, quitándonos 16 electores, los
más de Viguera".
En esta misma dirección de intrigas y componendas se cruzan
dos cartas entre José Orive y José Domingo de Osma en los meses de junio
y julio, por las que el primero pide a Osma que acceda a concederle el
puesto de Candidato por el Distrito de Logroño-capital, pero cuando Orive
consigue un acuerdo, -"entre cierta persona y yo"- para ser incluido como
ministerial por otro Distrito, renuncia a estos ruegos lastimosos y se
sincera reconociendo "el generoso y delicado proceder"" de D. José Domingo.
En esta elección de 1850, que hemos elegido
como paradigma, no parecieron darse muchos problemas en la elección de José
Domingo de Osma como candidato, pero en otras, tanto anteriores como posteriores,
los movimientos internos de los notables moderados en el Distrito de Logroño,
fueron más belicosos, y hasta en algunos casos tuvo que recurrirse por sorteo
para ver quien sería el candidato. El sistema de sorteo para la elección de
Candidato parece que fue propuesto por el Jefe Político de la provincia en la
elección parcial de diciembre de 1847, cuando por el nombramiento de Pepe Concha
como Senador, quedó el Distrito de Logroño sin Diputado. La suerte decidiría
si era presentado como candidato el Conde de Rodezno o José Domingo Osma. No
se llegó a usar esta forma de nominar al Candidato del Distrito, porque se opusieron
algunos de los principales muñidores, al haberse decidido entre ellos que votarían
por José Orive. Al final resultó electo el apoyado por los muñidores más poderosos,
es decir, José Orive. Mucho más expresiva es la lucha para la formación de Candidaturas
de la Elección General de 1853. El Conde de Rodezno había sido Diputado a Cortes
en la Elección General del año 1851, y parece que se había establecido el turno
de rotación entre él y José Domingo de Osma, para alternarse en la representación
del Distrito, según se recoge en una carta del 13 de agosto de 1850 de otro
importante cacique de Navarrete, Francisco de Sales Labarra, con estas palabras:
"ese -se refiere al Conde de Rodezn"". Ahora, en 1853, consecuentemente le tocaba ser Candidato
a Diputado a José Domingo Osma, pero la concordia se rompió en favor del Conde
de Rodezno, a pesar de los esfuerzos de que no sucediera así, por parte del
Conde de San Luis y de Víctor Cardenal. Incluso se intentó compensar a José
Domingo ofreciéndole como ministerial el Distrito de Torrecilla, pero no aceptó.
Sus seguidores decidieron hacer campaña en contra del Conde, pero la cordura
aconsejó a José Domingo su retirada, y como le escribía el 1 de febrero de 1853
el Conde de San Luis, "tengamos paciencia por ahora que ya vendrán otros tiempos",
como efectivamente así sucedió, y lo veremos en los años de La Unión Liberal.

Finalmente, y en un tercer momento, se celebran "reuniones" -son su propias
palabras- para acordar "que cada uno de los individuos que la componían (la
reunión) se encargara de activar el negocio de las elecciones en aquellos pueblos
en que pudieran ser más eficaces sus gestiones" (Carta del 22 de febrero de
1850). Es decir, estamos en el momento mismo de la propaganda electoral. Esta
se dio, sin duda, aunque muy poco tiene que ver con lo que hoy se entiende por
una campaña de este tipo. La propaganda, parece ser, que se ajusta a un proceso
perfectamente diseñado y resumible en tres momentos. El primer contacto con
los electores se establece epistolarmente con cartas personales solicitando
a cada elector su voto. Posteriormente, y en un segundo momento, se llega personalmente
al elector, pero no directamente por el candidato, sino por sus principales
seguidores o notables de cada comarca o municipio. Y finalmente, en una tercera
fase, comienza el trabajo directo del candidato, escribiendo o hablando en persona
con los principales controladores de los votos, y en especial con los de aquellos
pueblos más inclinados por el partido opuesto, en este caso, el partido progresista.
Conocemos la campaña electoral de 1850 con total exactitud a través de dos cartas
de José Osma enviadas a su primo José Domingo el 9 y 18 de agosto. El primero
comenta en la carta del 9 de agosto, que dentro de unos días ira a Murillo "para
recorrer todo el Distrito de Lagunilla, aunque se me figura, no hay necesidad
porque tengo avisos y vienen de muchos pueblos a avisarme". En concreto dicen
que están con él los notables de Sojuela y de Entrena y que más difícil resulta
Cenicero. Le aconseja que él (D. José Domingo) debe ir a Medrano, Daroca y Navarrete.
Sobre Logroño, donde vive José Osma, escribe que "estos días no pierdo aquí
el tiempo con hablar a varios de aquí que no irían, y votarían otros en contra
como en lo de Eulate -se refiere a las elecciones provinciales de la primavera
pasada- y ahora irán con nosotros". En días sucesivos se confirman todos estos
contactos de Pepe con los electores porque existe en el Archivo correspondencia
de Entrena (cartas de Santiago Ordaz del 11 y 18 de agosto), de Medrano (carta
de Esteban Ramírez de Arellano del 11 de agosto), de Navarrete (carta de Francisco
de Sales Labarra del 13 de agosto y dos del Conde de Rodezno del día 14 del
mismo mes), y también de la misma Jefatura Política de la provincia (carta del
15 de agosto de José Antonio Cedrún). En la segunda carta, la del 18 de agosto,
Pepe relata a José Domingo sus últimas excursiones electorales, y dice así:
"estuvimos ayer en Ausejo.."; también refiere que recibirán el apoyo de los
pueblos de Ocón y Lagunilla, que se suponen han sido visitados; que se pasará
por Villamediana y Alberite, así como por Entrena. Sobre Cenicero, comenta de
nuevo las dificultades de recibir votos, aunque cuenta con los de los Bujanda
pues éstos han hablado con Sales, el cacique de Navarrete. En definitiva, como
se escribe en otra carta del día 19 del mismo Pepe, se ha hecho propaganda "en
persona" por él y Elvira, en todos los pueblos de la Sección de Logroño y de
Ribafrecha, y sólo se ha dejado de hacer lo mismo con algunos pueblos de la
Sección de Navarrete. Como vemos la actividad propagandística ya en estas fechas
no era pequeña.