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Jornadas electorales de la Unión Liberal: por la Ley 1845

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Las jornadas electorales tienen de nuevo el mismo carácter festivo que en fechas pasadas, aunque progresivamente éste se va atenuando en consonancia con el retraimiento electoral de algunas de las tendencias políticas, especialmente de los progresistas, aunque no en exclusiva. En la elección de 1857 encontramos que otra vez se recurre al ágape de los electores en la noche anterior y en los días de las elecciones. Estas son las propias palabras de Pepe dirigidas a José Domingo de Osma el 5 de marzo de 1857:

"Ya sabes que estos últimos años que tú y Rodezno lo fuistéis se acostumbró a poner para los que iban a votar para vosotros comida en Navarrete y Ribafrecha, lo regular es que este años quieran lo mismo. Si te parece le podré indicar algo a Tosantos que si le parece puede hacerlo, y en Ribafrecha se le puede decir al ¿Escribano?, y en Corera a Felipe, y ellos dirán luego lo que han gastado".

Efectivamente, en cartas posteriores se encuentra lo que supusieron estas invitaciones. El 15 y el 18 de abril Pepe escribe a su primo relatándole las cuentas que ha pagado. Así "lo de Ribafrecha ha costado 784 rs."; lo de Navarrete supuso 1.135 rs.; y sobre Corera "no hay fuerzas humanas de que diga Felipe lo gastado". A todo esto se añadieron, como ya sucediera en las contiendas pasadas, otros gastos de transportes de electores, como el del "coche que llevaron D. Victoriano, Albarellos y los de Viguera" que supuso 134 rs. y algunos otros, que desconocemos, por viajes de propaganda electoral, como el que hizo Iñigo a Alcanadre en compañía de Bernabé Monforte "para ver si podía reducir a los Juanacos a que fueran a votar".

Conocemos algunos aspectos que anteriormente nos estaban más ocultos sobre las constituciones definitivas de las mesas. Con las Actas de las Secciones que hemos logrado reunir, se comprende, que cada tendencia política presentaba sus candidatos a Secretarios Escrutadores, y que en general eran electos los partidarios del candidato triunfador en la elección, excepto en aquellas mesas de poblaciones en las que era hegemónica una tendencia política, caso, por ejemplo, de Logroño capital, donde dominaban los progresistas. Asimismo sabemos que en las últimas elecciones del período, especialmente en 1864, los votantes para la constitución definitiva de la mesa disminuyen como señal del escaso interés participativo que acarrearon. Recordemos, por ejemplo, que en la constitución definitiva de la mesa de la secciòn de Logroño en ese año, sólo intervinieron 46 electores, de 230 que componían la sección. Esta elección de Secretarios Escrutadores se transforma en otra elección interna en su propia Acta Electoral y mantiene la importancia ya señalada en los años de la década moderada. Dominar la mesa era controlar la elección, pues las decisiones sobre cualquier tema de los dos días de emisión de sufragios, pasaba por la respuesta de sus cinco componentes. La tendencia política que lograba la mayoría de la mesa, decidía en las discusiones sobre protestas acaecidas en las jornadas electorales, y a favor siempre, como por otra parte es lógico, del candidato que apoyaban.

"Las dudas y reclamaciones" que se recogen en las Actas no son muchas, en comparación con la década pasada, no queriendo decir esto que las elecciones de estos años fueran más limpias. Simplemente que no las planteaban, admitiendo implícitamente que no servían para nada. Las protestas de estos años son en resumen:
* En la elección de 1857 tres. Una en la sección de Corera del Distrito de Logroño. Otra en la sección de Igea del Distrito de Arnedo. Y la tercera en la sección de Briones del Distrito de Santo Domingo de la Calzada.
* En la elección de 1858 únicamente se reclamó en la Sección de Santo Domingo.
* En la elección parcial de 1859 en el Distrito de Santo Domingo se produjeron tres: una en cada sección.
* En la elección de 1863, una también en el Distrito de Santo Domingo.

La mayoría se refieren a la no coincidencia de los nombres reales de los electores con los que aparecen impresos en las Listas ultimadas. En unos casos, a pesar de las no coincidencias, se les permite votar, como sucedió por ejemplo en la sección de Briones en la elección parcial de 1859, que se admitió el voto de Sotero Nanclares Suso, apareciendo en las Listas como Sotero Nenclares Suso; o como con otros tres electores de la sección de Igea, en el Distrito de Arnedo en el año 1857, que no coincidiendo por una letra en el apellido Sáez o Sáenz, también se les dejó votar. Por el contrario en otros casos, y dándose la misma circunstancia e incluso en la misma votación, se les excluyó, como por ejemplo en la misma elección y sección de Briones (Elección parcial de 1859), en la que se excluyó del voto a Ramón Ruiz Balda porque en la Lista aparecía Román Ruiz Balda. Estas soluciones dependían de si los votantes eran o no de la tendencia que apoyaban los Secretarios Escrutadores mayoritarios de la mesa de la sección. Algunas protestas se refieren a electores que estaban procesados o eran deudores de fondos públicos, dándose como anteriormente la arbitrariedad en la respuesta, pues en unos casos se les admite a votar y en otros no. (Sucedió en la misma sección de Briones en 1858 y 1859). Otras veces se protesta por la suplantación de personas ya difuntas, al ocupar su lugar otro elector sin derecho al voto, como sucedió por ejemplo en la sección de Briones en la elección de 1857 donde se presentó a votar Antonio Fernández que vivía en Hormilleja sin ser de esta sección, por otro del mismo nombre que había muerto en San Asensio. Y finalmente otro motivo de protesta fue el que se hizo votar a los electores con presiones, bien a la fuerza "por agentes armados de la autoridad" (sección de Igea en 1857), bien por encargar de la vigilancia del orden en las mesas a oficiales seguidores de uno de los Candidatos (sección de Haro en 1858), o bien, finalmente, por presiones administrativas de promesas de mejoras en sus pueblos (caso de 13 electores del pueblo de Grañón en la parcial del Distrito de Santo Domingo en 1859). Hemos encontrado una protesta presentada por el Escrutador progresista de Corera en el año 1857 contra un elector que "está padeciendo una enajenación mental" y se le hizo votar.

Contamos con un amplio número de nombres de Presidentes y Secretarios Escrutadores de las mesas de cada Distrito y sección. Por ello podremos de nuevo analizar a los principales muñidores electorales y establecer relaciones.

Hemos logrado identificar un 62,7 % del total de puestos de Presidentes y Secretarios Escrutadores de todas las Elecciones. Este porcentaje es lo suficientemente alto como para poder establecer deducciones, que por otra parte, y en caso de haber podido llegar a un más alto índice de identificación, es posible que no hicieran cambiar mucho las conclusiones que podamos establecer.

En primer lugar se observa que ha aumentado el número de personas distintas como Secretarios Escrutadores, si lo comparamos con los años de la década moderada. Este incremento deriva de la variación de candidatos que son presentados como ministeriales, que a su vez seleccionan sus propios Secretarios para las mesas. No es raro tampoco, en consecuencia, que sea en el Distrito de Arnedo en el que más veces ocupen el puesto las mismas personas, porque sigue presentándose, como en años pasados, Manuel Orovio.

En segundo lugar no hay ningún Secretario que esté en las mesas de todas la elecciones. Los que más repiten, contando sólo a los que lo hacen en tres o más consultas, están, igualmente, en el Distrito de Arnedo, en cinco caso; uno en el de Torrecilla; y otro en el de Santo Domingo de la Calzada. Ninguno en el de Logroño capital.

Pero concretemos los nombres propios de los principales muñidores electorales de estos años de La Unión Liberal.
En el Distrito de Logroño repiten en dos ocasiones el progresista Gregorio Martínez de Luco, que lo hace como Alcalde de la capital en 1857 y 1858; Salustiano Ruiz del mismo signo político, como Escrutador de la sección de Logroño en las mismas fechas; Juan Antonio Osés en la misma sección en 1857 y 1863; Aniceto Navajas en la sección de Navarrte en 1857 y 1864; Rafael de Eulate como Secretario Escrutador moderado en la sección de la capital en 1863 y 1864, al igual que Ruiz Clavijo y Francisco Medrano.
En el Distrito de Santo Domingo, Paulino Ayala repite en la mesa de esta cabeza de Distrito en cuatro ocasiones: 1858, parcial de 1859, 1863 y 1864; en dos lo hacen: Manuel Rioja también por la sección de Santo Domingo en 1857 y 1858; José Tejada en 1857 y parcial de 1859; Manuel Angulo Ballesteros en 1858 y parcial de 1859, al igual que Segundo Gimilio y Cipriano Mendi; Benito Mendoza Sarabia está en 1858 y 1864; Esteban Cereceda está en la mesa en 1863 y 1864. Por la sección de Haro repite al menos en dos ocasiones Vicente Fernández-Mariaca López en 1857 y 1864.
En el Distrito de Torrecilla es el najerino José María del Cerro el que está más veces en las mesas de la sección de Nájera, pues es elegido en 1857, 1863 y 1864. Hay otros cuatro electos en dos años distintos en las mesas de este Distrito. Son: Juan Manuel Sorzano (1857 y 1858); Toribio Ocón (idénticos años); Melquiades Antonio Martínez (1857 y 1863) y finalmente Raimundo Fraile de Tejada (1863 y 1864)
En el Distrito de Arnedo Vicente Cuadra ocupa la mesa en cinco de las seis elecciones (1858, parcial 1858, 1863, parcial 1864 y 1864) y Francisco Mancebo Medrano de Calahorra lo hace en cuatro (parcial 1858, 1863, parcial 1864 y 1864). Tres personas ocupan la mesa en tres elecciones: Fernando Eguizábal (1857, 1858 y parcial 1858); Juan Pérez de San Román (1857, 1858 y 1863); y Luis Majuelo Montiel (1863, parcial 1864 y 1864). Pero además hay otras 10 personas que están en dos ocasiones en las mesas: Francisco Ruiz de Gordejuela (1857 y parcial 1858), Pedro Sánchez Malo (1857 y 1864), Roque Marín (1857 y 1858), Martín Martínez (mismas fechas), Narciso Díaz de Rada (1857 y parcial 1858), Francisco Sáenz de Guinea (misma anterior), Fernando Fernández Bobadilla (1858 y 1863), Celedonio Ortega (parcial 1858 y 1863), Nicolás Morales de Setién (1863 y 1864), y finalmente Francisco Enciso Rivas (1863 y parcial 1864).

Las Listas de Presidentes y Secretarios Escrutadores de todas las mesas electorales de estos años de dominio político de La Unión Liberal nos muestran que siguen apareciendo muchos nombres que ya fueron activos participantes electorales en años pasados. En algunos casos repiten las mismas personas, y en los más, son familiares de los protagonistas anteriores que ahora toman el relevo. No obstante esta reiteración, empieza a emerger un nuevo grupo de muñidores que tendrán gran relevancia en futuras actuaciones políticas provinciales. Esta fusión de viejos líderes y nuevas generaciones parece ser la nota política más específica de los años sesenta del reinado de Isabel II, tanto en el partido moderado, pero de manera muy especial en el progresista.

Recordemos que, por ejemplo, en el Distrito y Sección de Logroño, el moderado Rafael de Eulate Acedo continúa actuando como gran líder de su grupo político, especialmente cuando ceden en su situaciòn de privilegio ministerial otras tendencias familiares riojanas y en concreto la de la familia de los Osma. Algo parecido sucede con el Conde de Rodezno en la sección de Navarrete, la familia Ruiz Clavijo en Ribafrecha, o más en la sombra la de los de La Mata en Corera. En el partido contrario el abogado progresista Salustiano Ruiz o Vicente Sáez de Cenzano representan un papel muy similar a los anteriores, aunque su participación política aparece más minimizada a causa del retraimiento de su partido en las contiendas electorales finales del período. Junto a estos viejos conocidos de las elecciones anteriores empiezan a aparecer personas de gran relevancia política provincial posterior, como es el caso principalmente, de los progresistas Nicanor Rivas y Pedro Ramos Verde.

En el Distrito de Arnedo el análisis muestra una gran concentración de puestos en las mismas personas, que podemos comprobar en las secciones de Arnedo y Calahorra, y sabemos poco de las de Alfaro, Cervera e Igea. En la sección de Arnedo la familia Martínez Cuadra, que ya estuviera en la mesa con José María en las elecciones de 1850 y 1851, vuelva a estar en todas las de estos años, menos en 1857, con Vicente. Esta familia, más la de los Eguizábal y Luis Majuelo Montiel, es, sin duda, la gran muñidora electoral del Distrito al servicio de Manuel Orovio. En la sección de Calahorra el liderazgo hegemónico en apoyo de Orovio es asumido por el gran hacendado Francisco Mancebo Medrano, aunque está muy asistido por las familias Pérez de San Román y Fernández Bobadilla. Los progresistas del Distrito de Arnedo sólo se manifiestan en las primeras elecciones y siguen repitiendo en las mesas de la sección los Inda en Arnedo y los Comas y Díaz de Rada en Calahorra. No obstante, y como sucede en el Distrito de la capital, aparecen algunos nombres de progresistas, como los Arnedo y los Valle, que tendrán gran importancia posterior como liberales sagastinos. Lo poco que sabemos sobre las otras secciones del Distrito nos lleva a concluir que en la de Alfaro siguen dominando absolutamente los familiares de Orovio, con un Alcalde absolutamente adicto como Roque Marín, un Sebastián Octavio de Toledo fiel servidor de los mismos, o un Evaristo Echagüe, que por el apellido no hace falta añadir comentarios. En cuanto a la de Cervera, la nota constatada de su fuerte antiorovismo, vuelve a repetirse, y por ello no debe extrañarnos que el retraimiento electoral decretado por los progresistas en las últimas elecciones se practique con tal solidez, como para que ni siquiere envíen Secretarios Escrutadores de su sección al escrutinio de la cabeza del Distrito en ninguna de las dos elecciones del 1864.

La cabeza visible del moderantismo de la secciòn najerina del Distrito de Torrecilla vuelve a ser, como ya lo fuera en la década moderada, José María del Cerro. Con él son los Fraile de Tejada, de Torrecilla, los que se ocupan de nuevo de dar los votos moderados a los candidatos ministeriales. Muy poco pueden hacer contra estos muñidores los líderes ya clásicos del progresismo del Distrito, Toribio Ocón y Carlos Villaverde, o los que ahora empiezan y luego tendrán un gran futuro político como Santiago García Baquero.

Es muy posible que el liderazgo ejercido por Vicente Fernández-Mariaca en la década moderada en la sección de Haro del Distrito de Santo Domingo siga intacta en estos años, ya que con fuentes incompletas le hemos encontrado en la mesa electoral jarrera en dos ocasiones. Vuelven a ser controladores de la sección de Santo Domingo las familias Ayala y Mendi, aunque con distintos nombres. Se confirma, como en otros Distritos, el ascenso de jóvenes profesionales con cargos de relevancia en la administración, y que posteriormente tendrán cierta importancia en la vida política provincial. El paradigma más preciso lo encontramos en el cuzcurritano Manuel Angulo Ballesteros.

La dinámica de votaciones es idéntica a la observada en los años moderados. El primer día de emisión de sufragios se recoge el mayor número de votos, mientras que en el segundo muy pocos.
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