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Partidos
políticos y propaganda de la Unión
Liberal: por la Ley 1845
La documentación existente para estas fechas nos permite analizar
a los Partidos y sus actividades electorales en dos Distritos: el de Logroño
capital y el de Santo Domingo de la Calzada.
Para el primero nos valdremos del Archivo de la familia Osma, cuya gama documental,
que utilizamos para el estudio del Distrito de Logroño durante la década moderada,
es la misma que para estos años. Las cartas más frecuentes enviadas desde Logroño
vuelven a ser las de su primo Pepe (José Osma), su amigo el farmacéutico José
Elvira, y las del Gobernador Civil de la provincia Francisco Páez de la Cadena.
Las escritas desde Madrid son de Víctor Cardenal, su hermano José Joaquín Osma,
el banquero Vicente Bayo y una de Práxedes Mateo-Sagasta. También existen algunas
de notables lugareños del Partido Judicial de Logroño. Para el Distrito de Santo
Domingo contamos con una proclama A los electores del Distrito de Santo Domingo
y Haro, firmada el 28 de octubre de 1858 en Logroño por conocidos progresistas
de la provincia, en apoyo de la candidatura de Domingo Dulce y una la Contestación
al Manifiesto que publicaron en Briones varios electores del Distrito de Santo
Domingo de la Calzada por Víctor Cardena . Evidentemente para ambos Distritos,
y para los dos restantes, nos sirven también la Circulares de los Ministerios
de la Gobernación.
Distrito Logroño capital. Las cartas del Archivo familiar de los
Osma nos muestran más claramente que en años anteriores dos aspectos muy conocidos
del funcionamiento de los partidos en aquellos años. En primer lugar, la dependencia
de las provincias y sus partidos de las decisiones tomadas en los despachos
ministeriales madrileños. Y en segundo lugar, el carácter personalista, más
que ideológico, de la rivalidad de los diferentes candidatos, especialmente
dentro de las distintas tendencias de un mismo partido. Estos mismos rasgos
se encuentran más confusamente, pero también con la suficiente claridad como
para hacerse visibles, en el escrito de Contestación ... mencionado de Víctor
Cardenal.
El seguimiento de la correspondencia recibida por D. José Domingo de Osma
después de la caída de Espartero y del progresismo, y en especial de las
cartas llegadas desde Madrid durnante el mes de diciembre de 1856 y del
de enero y febrero de 1857, nos muestran las gestiones que se están realizando
en la Corte para que su candidatura sea apoyada como ministerial. Así el
19 de diciembre de 1856, Víctor Cardenal, después de criticar duramente
a "la camarilla de la capital" (Logroño) y a "su antiguo rival" (Conde de
Rodezno - "Torrezno" decían éllos), le escribe desde Madrid estas líneas:
"las relaciones de su hermano de V. (José Joaquín) aquí pueden
ser útiles con el Gobierno; yo apelaré a las mías y creo que no será difícil
conseguir el bautismo de candidato ministerial"...
Y efectivamente, las relaciones de influencias se pusieron
en juego en la Corte para componer una candidatura global para toda la provincia
en la que estaban Víctor Cardenal por el Distrito de Santo Domingo, Manuel Orovio
por el de Arnedo, Vicente Bayo por el de Torrecilla, y el propietario del Archivo
que usamos, José Domingo Osma, por el de Logroño. Pero además se confirma posteriormente
con otras cartas, tanto del propio Víctor Cardenal, como del hermano de José
Domingo, así como de seguidores de éste en nuestra provincia. Por ejemplo, en
otra carta del 17 de enero de 1858 del mismo Cardenal, se dice:
"... he visto a su hermano de V. y a Bayo para que hablen a
todos los ministros y le hagan su candidato en ese distrito. Yo iré esta noche
a casa del Duque de Valencia y hablaré también creyendo desde ahora que V. será
apoyado"...
Como asismismo unos días más tarde, el 24 del mes de enero,
su hermano José Joaquín, le pide la confirmación de que se presenta como candidato
por Logroño y escribe:
"Cardenal fue a hablarme el otro día, manifestándome que tú
te presentarías a la Diputación de Logroño, para que indicase a los Ministros
que apoyasen tu candidatura. He hecho hablar a Nocedal y está corriente o convenido
en que te presente el Gobierno como su candidato"
No parece que José Domingo Osma estuviera muy animado a ser
Diputado, tal como le comenta su primo Pepe en otra carta del 24 de diciembre
de 1856, al escribir anunciándole que le iban a hacer una visita para hablar
de las candidaturas a las elecciones:
"Como te he oído hablar que no pensabas en ello ni te convenía,
tanto por que dejabas tu casa, cuanto porque ni querías nada del gobierno ni
tenías que colocar a nadie".
No obstante, los contactos en Madrid y las visitas que su
hermano y sus amigos influyentes hicieron a los Ministerios, parece que le animaron
a la presentación. Además conocía por sí mismo, al contactar con los notables
y el Gobernador de la provincia, que las posibilidades de ser electo eran totales.
Y efectivamente así se confirmarían en meses posteriores.
El Bienio Progresista,
y principalmente los últimos años de la década moderada, habían dejado profundas
huellas en los más destacados líderes moderados de nuestra provincia, como ya
comentamos en el capítulo anterior. "La camarilla de la capital" liderada por
los grandes hacendados Rafael de Eulate Acedo y el Conde de Rodezno, Justo Arévalo
Escudero, habían logrado imponer en las últimas elecciones de la década moderada
sus decisiones en detrimento de otros notables, y en especial de los círculos
políticos más cercanos a la familia Osma. Estas circunstancias habían proporcionado
profundo resentimientos personales entre ellos, con claros matices despreciativos
del Conde hacia José Domingo Osma, al que en cierto modo, el aristócrata le
consideraba como "un don nadie". Para subsanar esta consideración, que de alguna
manera José Domingo Osma, tenía interiorizada, encontramos en estos años abundante
documentación entre los papeles del mismo que denotan su preocupación por hacerse
con un título nobiliario para poder enfrentarse por igual a su rival. Su deseo
se cumplía, precisamente, en el año electoral de 1857, al recibir el título
de Conde de Vistaflorida, que un familiar de su mujer, D. Juan Bautista Baquijano,
había adquirido "no por gracia" sino por 20.000 "pesos fuertes", el 6 de agosto
de 1754, tal como consta en varios documentos del Archivo. Sacudido, pues, de
este cierto complejo de inferioridad, D. José Domingo Osma hizo frente a la
elección con un gran optimismo y con grandes apoyos de la Corte y "del país"
(La Rioja), además de contar con el aliciente de poder gozar él también con
el "tratamiento", que tanta "fuerza" concedía a sus contrincantes políticos
moderados.
Las rivalidades personales entre los Osma-Cardenales por una parte,
y los Eulates-Rodezno por otra, las encontramos perfectamente relatadas en las
cartas previas a los días de la designación de candidaturas ministeriales. Especialmente
en las que Víctor Cardenal dirige a José Domingo y a otros conocidos y familiares
suyos de la provincia. Así el 21 de diciembre de 1856 José Domingo recibe una
carta de un amigo riojano en la que le copia párrafos no demasiado amables para
con "la necia camarilla" logroñesa, de otra que había recibido de Víctor Cardenal
el día 15 del mismo mes. Entre éllos están éstos:
"Que presenten ellos su candidatura en frente y nos veremos.
Son embusteros y tontos. Díselo a todos y que jamás transigir; que lo sepan
y vayan reuniendo todas sus fuerzas para el gran día; yo le prometo que se ha
de reir el país de esos miserables elementos. Meten mucho ruido y alborotan
el mundo, y sin embargo temen que llegue el día en que se les conozca; esa es
la verdad ... no hay que alarmarse de nada".
Igualmente, el día 19 de diciembre de 1856, el propio Cardenal
escribe directamente a Jose´Domingo Osma, ... "mejor que yo sabe lo que ocurre
en nuestro país con la camarilla de la capital y más que yo aborrece a sus individuos"...
En conclusiòn, como dice un amigo de José Domingo Osma, "es necesario dar a
esta gente una buena lección y undirlos para siempre por díscolos y desleales".
Propuesto José Domingo Osma como candidato ministerial desde Madrid, sólo queda
poner de acuerdo a las facciones moderadas de La Rioja, para evitar las divisiones,
que conducirían al triunfo de los progresistas en el Distrito. Con este cometido
se reúnen varias veces en el despacho del Gobernador Civil y en algunas casas
particulares de los notables moderados logroñeses. A primeros de febrero la
reunión se celebró en el despacho del Gobernador y se decidió proponer como
candidato ministerial a José Domingo Osma, excluyendo al Conde de Rodezno. El
4 del mismo mes, por la noche, el Gobernador, después de una reunión con los
líderes del moderantismo de la capital, dio "parte al Gobierno" de la admisión
y decisión de que Osma se presenta como candidato, tal como le escribe Pepe
este mismo día. La propuesta gubernamental no fue bien aceptada por "la camarilla",
por lo que el mismo Pepe el día 14 de febrero por la noche, le dice a José Domingo
que después de la "Junta en casa del Gobernador" de "ayer noche (13 de febrero)
parece que se dará "retraimiento" de Eulate, Soret, etc. y "de que no quisieron
admitir el cargo de ser individuos del Comité que se iba a formar para dirigir
los trabajos". Estos sectores moderados -en palabras de Pepe- "están trinando"
hacia el Gobernador, y por eso a partir de la designación de Osma como Candidato
en lugar de reunirse en el despacho del cargo superior político de la provincia,
lo hacen en la casa particular del logroñés Manuel Alcalde, escudándose en que
a las reuniones con el Gobernador asiste cierta persona y el Adminstrador de
Rentas, que comunican "todo lo que determinamos y hablamos" al partido progresista.
No obstante los problemas mencionados, el día 17 de febrero de 1857, ya están
todos los notables moderados reunidos "para arreglar los trabajos de los pueblos",
es decir, para planificar la propaganda electoral en favor de la candidatura
de José Domingo Osma. Como era costumbre, ya antes señalado, se dividen entre
todos las visitas a los pueblos y a sus notables. Por las cartas de Pepe se
pueden seguir todos los pasos, como ya sucediera con las mismas de los años
de la década moderada. ¿Quiénes son los principales animadores de la propaganda
electoral moderada?. En 1857, con José Domingo Osma como candidato, lo es su
primo Pepe Osma y algunos de los más fieles amigos. Por esto, y como el mismo
Pepe dice "le han designado la mayor parte de" los pueblos para hacer propaganda,
mientras que a José Domingo, es decir al candidato, le dejaron "los 4 que como
quien dice, estás en casa, exceptuando Fuenmayor". Los restantes propagandistas
osmistas son Elvira, Gabino Osma y Pérez-Iñigo.
Pero veamos más detenidamente
la campaña de visitas de los moderados logroñeses por las distintas poblaciones
del Distrito de Logroño. El 16 de febrero Pepe escribe a José Domingo recomendándole
todo un programa de visitas muy completo, que puede llevarle cuatro o cinco
días. Así le dice que vaya a Fuenmayor y hable con Bazán, al que ha escrito
Delgado, como también lo ha hecho el mismo Pepe con Matías Alvarez, el administrador
de Orive. Este mismo día, le dice, debes pasar también por Cenicero, al que
ya ha escrito el mismo Delgado, y también Pepe, dirigiéndose a Eusebio Bujanda
para encargarle que hable con Andrés Caballero y el Cura Mayor D. Pedro Pascual
Caballero, el cuñado de los Artacho. Otro día debe visitar Entrena, Medrano,
Sojuela y Navarrete. En un tercero conviene ir a Sorzano y Viguera para estar
con los Carasa y Albarellos. La cuarta visita ha de hacerse a Albelda y Clavijo.
Y finalmente acercarse hasta Corera para estar con D. Hilario de la Mata. Y
comenta Pepe para terminar: "Hecho todo esto, si se puede y te viene, podrás
recorrer algún otro pueblo, pero sino ya nos gobernaremos nosotros". El 17 de
febrero encontramos a Pepe y Soret en Lardero, y al día siguiente, el mismo
Pepe, con Elvira y Arráiz, en Ausejo. En los primeros días de marzo es el propio
Gobernador de la provincia el que se llega hasta Lardero y después a Cenicero
y Fuenmayor . Pero Pepe aconseja a José Domingo, o sea al candidato, que no
vaya con él. "Si el Gobernador te dice de que vayas con él a esos pueblos dile
que no". El mismísimo Conde de Rodezno está en Navarrete durante el mes de marzo,
e irá a Cenicero y Fuenmayor "y a donde haga falta" . Pepe comenta: "...todo
lo que quiera hacer que lo haga pero ya está hecho lo que hay que hacer".
Todas
estas visitas habían posibilitado un cálculo muy preciso de los votos con que
contaban. De ellos hace balance Pepe en carta del 10 de marzo. Así en Albelda,
dice, tenemos de 18 votantes, 11 seguros, 3 dudosos y 4 que debe José Domingo
"entenderse con ellos". De Lagunilla "no falla uno y de Fuenmayor y Ocón considera
"que están muy bien". De Ausejo contamos con "más de dos terceras partes". En
Nalda, como es obvio, cuenta con todos, aunque va a faltar uno "que no podrá
ir". Sobre Viguera, escribe, que debe subir a comer con "Vitoriano y hablar
con Albarellos" y sobre Clavijo y Sorzano que "convendría también que dieras
un paseo para que no falte ni uno". Donde las cosas estaban más duras era en
Logroño-capital. Aquí tenían muy poco que hacer, pues los progresistas no sólo
tenían más votos (los moderados sólo contaban con 50 de 187 votos, según dice,
sino que también podían ganar la mesa, y "si tenemos 50 votos nos los soplan,
siendo el Alcalde de ellos y tres Secretarios Escrutadores". Pidieron al Gobernador
un Alcalde Corregidor para evitar que "nos virlen todos los votos o la mayor
parte". Como vemos, la campaña electoral fue meditada y extensa.
No sabemos
casi nada de la actividad y propaganda política desarrollada por los moderados
del Distrito de Logroño-capital en las restantes elecciones de estos años de
dominio de La Unión Liberal, porque el Archivo de José Domingo enmudece, sobre
esta cuestión, a partir de su última elección en 1857. Unicamente se conserva
una carta de Vicente Bayo, del 18 de julio de 1858, en la que éste se sincera
manifestando su escaso interés por ser de nuevo Diputado por el Distrito de
Torrecilla para la elección de 1858; y en la que además se lamenta de que "tendría
que ver que estando en el poder los Sres. O'Donnell, Salaverría y Posada Herrera,
y en las Subsecretarías amigos nuestros nos hicieran la contra en nuestros distritos".
Efectivametne Vicente Bayo ser presentó por el mismo Distrito de Torrecilla
para la elección de 1858, pero fue derrotado por su contrincante el camerano
de Soto, Diego Fernández Vallejo.
Por las cartas del Archivo de los Osma también
sabemos algo, al mencionarles de pasada, sobre los "legítimos adversarios" políticos,
o sea, sobre los progresistas logroñeses, así como también de algunas de las
actividades que organizaron éstos durante algunas de las fechas electorales.
Por ejemplo, conocemos que los moderados les respetan y les tienen cierto miedo,
pues hablando en una carta sobre el Gobernador, se dice: "Mucha confianza puede
inspirar el Gobernador, grandes deberán ser sus dotes al colocarle el Gobierno
en esta provincia, en donde es indudable que el partido progresista es numeroso,
y no carece de fuerza moral, aunque no se tenga en cuenta más que están a su
cabeza personas de posición". Se descubren igualmente algunas de las interioridades
políticas sobre sus candidatos y las alianzas que se formaron entre los progresistas
y los moderados, y las razones de algunos de sus triunfos en nuestra provincia.
En las cartas aparece que en la primera elección de esta época, año 1857, los
progresistas pensaban presentar como candidato por el Distrito de Logroño a
Práxedes Mateo-Sagasta, y que para ello en los últimos meses del año 1856 éste
"pone en movimiento sus resortes", pero viendo sus escasas posibilidades, se
decidieron por Salustiano Olózaga, "que tendrá más de la mitad de los votos
que otro cualquiera que se hubiera presentado" . Olózaga, efectivamente, contaba
con muchos simpatizantes en Cenicero, "tanto porque ellos son casi todos de
ideas abanzadas, cuanto porque es Olózaga el Candidato progresista a quien parece
le deben atenciones por servicios que les ha hecho por ponerles el órgano de
la Iglesia, y además alguna donación que de su bolsillo les ha hecho" . Lo mismo
parece suceder en Logroño, que está para los moderados "malditamente", según
citábamos con anterioridad, y además le entregan votos en otros pueblos como
"Murillo, Ribafrecha, Alberite y Alcanadre". En consecuencia, Sagasta pasa a
ser, en esta fecha de 1857, candidato por el Distrito de Santo Domingo de la
Calzada, en oposición con Víctor Cardenal. Igualmente sabemos que en la elección
de 1858 el sector moderado de los Osma apoya a Sagasta por el Distrito de Logroño.
Hay una amable carta de 9 de octubre de 1858 en la que Práxedes escribe a José
Domingo pidiéndole directamente la "benevolencia" para su candidatura, en lugar
de hacerlo a través "de las relaciones amistosas que me dispensa su Sr. hermano
D. Joaquín". Debajo de la firma y dirección de Sagasta, el mismo José Domingo
escribe su respuesta con estas palabras:
"Ciertamente, la Candidatura de V. en este distrito, me es
benévola y no digo aceptable, porque V. conoce bien que aunque pertenecemos
los dos al partido liberal, disentimos en algo; esto no me ha permitido tomar
parte en los trabajos, aunque aseguro a V. que su triunfo me será satisfactorio;
en su ilustración y caballerosidad espero, que me hará falta expresarme como
lo hago"
Quizás este apoyo supuso que Sagasta fuera elegido "por unanimidad"
por el Distrito de Logroño en la elección de 1858.
En estas cartas de 1856 y
1857 conservadas en el Archivo familiar de los Osma, como se añaden muy pocos
nombres de notables políticos, tanto moderados como progresistas, en relación
a los citados en el capítulo de la década moderada, no vamos a detenernos en
realizar su examen.
Distrito de Santo Domingo de la Calzada. Si las cartas de Víctor Cardenal
conservadas en el Archivo de los Osma nos ha sido muy útiles para comprender
la vida política y electoral del Distrito de Logroño, no menos interesante es
el escrito de Contestación al Manifiesto que publicaron en Briones varios
electores del Distrito de Santo Domingo de la Calzada, para entender esto
mismo en el Distrito de La Rioja Alta con cabeza en Santo Domingo. Son 24 páginas
impresas en Madrid que no tienen desperdicio. Su capacidad de polemista agrio,
resulta indudable, así como que conoce palmo a palmo y persona a persona el
Distrito Electoral que tantas veces le concedió el Acta de Diputado a Cortes
durante la década moderada y en estos años de La Unión Liberal. Cardenal está
muy dolido de que en la elección parcial del Distrito celebrada el 1 y 2 de
marzo de 1859 el grueso de los progresistas riojalteños hayan preferido entregar
sus votos al candidato ministerial unionista, hermano del Marqués del Puerto,
en lugar de a él o a un candidato propio de los progresistas. En este contexto
realiza el escrito dirigido "A mis paisanos", en el que analiza y castiga a
ese grupo de progresistas que habían firmado un Manifiesto el 17 de junio en
Briones, contra una Alocución que el mismo Cardenal había escrito en el mes
de mayo. A todos ellos les demuestra que de liberales tienen muy poco y que
no son más que unos "resellados". Y esto por dos motivos: primero porque no
pueden alegar ignorancia, ya que el Sr. Olózaga y el Sr. Sagasta les habían
aconsejado que no votasen al candidato ministerial, Venancio Martínez de Pisón;
y segundo porque "al principio de la lucha se os presentó la candidatura de
un progresista probado, de voluntad firme, de inteligencia clarísima, de ilustración
conocida, hijo del país y de condiciones especiales para todo el que de progresista
se precie, la candidatura de ... el Sr. D. Simón Santos Lerín". Sin embargo
ni hicieron caso a su jefes políticos, ni apoyaron al candidato progresista,
sino que se decidieron por el ministerial, alagando que era mucho más liberal
que el candidato de la oposición, en este caso, el Sr. Cardenal. En consecuencia,
y como recoge en una de estas páginas de la "Contestación", primaron las "mezquinas
rivalidades de aldea", en lugar de las afinidades ideológicas y las lógicas
políticas.
Pero lo más interesante de este escrito de Cardenal son dos cuestiones
que trata muy detenidamente: 1) El repaso que hace de la vida politica de cada
uno de los firmantes del Manifiesto, y en particular de siete de ellos; y 2)
La elaboración de una lista de 140 personas "que siendo progresistas, o siguiendo
inspiraciones progresistas, han tomado parte en la última elección", la parcial
de 1859 de Santo Domingo. Analizando ambas cuestiones nos descubre muchas componendas
políticas de la década moderada y nos permite definir a algunos de los notables
más calificados de los progresistas en el Distrito de La Rioja Baja.
Sabíamos por los resultados de elecciones anteriores de la
importancia política dentro del Distrito de Santo Domingo de la Calzada del
progresista calceatense D. Ricardo Tejada. Pero sabíamos muy poco de su capacidad
para maniobrar políticamente dentro del Distrito y de sus veleidades políticas.
Ahora, en este escrito de Cardenal, se nos muestra con absoluta nitidez. Recordando
la actuación política de Ricardo Tejada en tres elecciones de la década moderada
de 1850, 1851 y 1853, define su comportamiento electoral. En la primera, cada
tendencia política fue por su camino y buscó el triunfo por separado, tirunfando
por mayoría en la primera vuelta Cardenal, como ministerial, y quedándose segundo
el bravomurillista, Marqués del Puerto, y tercero, con 129 votos, el progresista
Ricardo Tejada, es decir, del que escribe Cardenal. Sobre su comportamiento
político nada tiene que objetar en esta elección. En 1851 repiten las tres mismas
tendencias partidistas, pero ahora el ministerial es el Marqués, Víctor Cardenal
es moderado de la oposición, y como progresista se presenta el esparterista
Allende Salazar. En esta elección entra en juego el manejo electoral de Tejada,
el cual se niega por escrito a pactar con Cardenal, para que en el supuesto
de que se llegue a una segunda vuelta, el que más votos consiga de los dos opositores
al ministerial en la primera, reciba todos los votos en la segunda. El resultado
fue que se necesitó segunda vuelta y en élla obtuvo el Acta de Diputado el Marqués
del Puerto. Cardenal acusa a Ricardo Tejada de apoyar las posiciones de Bravo
Murillo, es decir, las más conservadoras de los moderados, en lugar de defender
los "intereses y aspiraciones de la escuela liberal conservadora", seguida por
Cardenal. En 1852, sin embargo, Ricardo Tejada sí apoyó al Sr. Cardenal, no
admitiendo la presentaciòn como candidato progresista de Francisco Fernández
Navarrete, por considerar que "no era progresista ni pertenecía a ningún partido".
Cardenal fue elegido por unanimidad. Y recalca en su escrito Cardenal: "V. me
prestó su voto y el de sus numerosos amigos, y hasta hizo que sus parientes
y más fieles servidores entrasen a formar parte de mi mesa electoral". Estos
cambios de actitud son los que sirven ahora, en 1859, a Cardenal para arrojárselos
a la cara y tacharle de resellado, y carente de principios políticos.
Con la misma retórica y más fuertes epítetos se refiere a otros firmantes del Manifiesto, como Ramón Sáez del Prado, elector avecindado en Santo Domingo; a José Rivera, de la misma poblaciòn ("a quien jamás se le ha ocurrido el atrevido pensamiento de pensar"); a Casimiro García, "secretario del Ayuntamiento de San Asensio" y vecino votante en este pueblo; a D. Nicolás Abalos también elector de San Asensio; al Sr. Perujo, D. León, votante de Ezcaray ("V. no fue progresista votándome a mi contra Sagasta en el 57, ni lo ha sido ahora votando a Pisón, ministerial, contra los consejos del mismo Sagasta y de Olózaga"); y a Evaristo Pisón, propietario y elector de Haro. Sobre otros once firmantes -cuatro de Ezcaray, cuatro de Briones, y uno de cada población siguiente: Santo Domingo, Haro y San Asensio- dice que "no me inspiran el menor sentimiento de disgusto o repugnacia: jamás tuve con ellos motivo especial de disgusto personal o politico, y por lo tanto en nada me han faltado; creo sí que votando a Martínez de Pisón ... dejaron de ser progresistas puros y se hicieron resellados". Y finalmente sobre otro grupo de quince, escribe: "Es una inhumanidad ponerlos en letras de molde y destinarlos a llenar huecos como si fuesen sacas de algodón en rama".
Por la Lista inserta al final del opúsculo de Cardenal, y las Actas de Resultados
de los Escrutinios Generales del Distrito, llegamos a saber en qué poblaciones
y en que número está asentado "el electorado progresista" de La Rioja Alta durante
estos años del reinado de Isabel II. Aproximádamente se puede decir, que sobre
unos 700 electores, son progresistas o votan a los progresistas por sus "inspiraciones",
unos 150.
Las poblaciones riojalteñas con mayor número de electores inclinados hacia "posturas
políticas" progresistas las encontramos, al igual que en el Distrito de Logroño
capital, en la ribera del Ebro. Son todos poblaciones muy unidas al cultivo
de la vid, o como en el caso de Haro, con una incipiente industrialización y
comercialización. En este sentido protoindustrializador se puede sumar, a este
grupo de municipios que tienen casi un cuarto de votantes progresistas, a la
población de Ezcaray. Los demás pueblos que aparecen en el mismo Cuadro con
un alto porcentaje de votantes progresistas significan muy poco en el cómputo
total de electores del Distrito, y su definición política debe ser muy relativizada
o matizada.
También el escrito de Cardenal nos descubre a los líderes o caciques progresistas del Distrito. Definió el "curriculum político" del más significado, Ricardo Tejada, "el rico propietario" de Santo Domingo de la Calzada, pero además nos habla de otros, que con un nivel inferior de influencia, también manejan a los electores. Entre ellos están, D. Eustaquio Fernández de Navarrete de Abalos, la familia Herrán de Ezcaray, José Rivera de Santo Domingo, Antonio Guardia de Anguciana, la familia Salazar y Cesáreo Muñoz de Casalarreina, la familia Tornadijo y el Sr. Ardanza de Haro, Juan Esteban Lizana y Manuel Quincoces de Briones, la familia Payueta y Pedro Andrés Aguiriano de San Viccente de la Sonsierra, Nicolás Abalos de San Asensio,... ¿Quiénes son todos éllos?. Hay dos grupos muy distintos en cuanto a posición socio-económica. En primer lugar está el grupo más numeroso compuesto de grandes propietarios de tierra, con una contribución territorial destacada, como por ejemplo, el mismo Ricardo Tejada que contribuye, sólo teniendo en cuenta los pueblos del Distrito de Santo Domingo y en los que paga más de 400 rs., en Alesanco con 464 rs., en Bañares con 447 rs., en Grañón con 516 rs. y en Santo Domingo con 2.028 rs. En total 3.455 rs. O Pedro Andrés Aguiriano que lo hace en San Vicente con 5.674 rs. y en San Asensio con 1.532 rs. En total 7.206 rs. O Cesáreo Muñoz, con posesiones en Zarratón con 589 rs., en Haro con 405 rs. y en Casalarreina con 1.760 rs. En total 2.754 rs. Y en segundo lugar están aquellos que no exentos de propiedades rústicas, se ocupan también del comercio y de la industria, como por ejemplo, un amplio número de los electores de Ezcaray, de los que puede servirnos como modelo la familia Herrán, que con Felipe Herrán, que contribuye por territorial y urbana en este pueblo con 780 rs., también lo hace por sus negocios de industria textil en el mismo pueblo con 1.269 rs. O muchos votantes de Haro, el pueblo, que con gran diferencia, tiene mayor número de votantes por matrícula industrial, llegándose a contabilizar hasta 25 que superan los 400 rs. sólo en este ramo contributivo, al que suman además otras contribuciones rústicas y urbanas.
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