Al servicio de la pelota y los espectáculos
Las ilusiones festivas de las burguesías comerciales y financieras en los años de la 'Bella Época' crearon 'un complejo de ocio' en Logroño de larga duración y transcendencia para la convivencia en el tiempo libre de sus habitantes.
Con el nombre de 'Beti-Jai', como tributo a la parte más amplia de la financiación del proyecto por industriales navarros, el local, o locales nacidos posteriormente, prolonga su vida durante más de medio siglo.
En él se jugaron muchos partidos de pelota, a mano y a remonte, pero también se disfrutó del cine, de la música, del circo, el boxeo y las luchas, y otras muchas atracciones. Y en sus bailes se estrecharon muchísimos lazos afectivos.
La larga historia del "Frontón Beti-Jai". La pelota en Logroño
Nace, el Beti-Jai, como local de juego de
pelota a remonte en el año 1912. Con un gigantismo propio de esta especialidad. Durante sus tres primeros años, todos los días, se disputaeon dos partidos. Y cuando las exigencias de la financiación apretaron recurrieron también a otras programaciones. Como el cinematógrafo.
Los logroñeses, en este local, pasaban las sobremesas de cada día de los primeros años diez tomando café, "faro" y fumando el puro apostando en cada uno de los partidos. Sin embargo, los primeros promotores que levantaron el espacio, se lo prometieron muy felices, con sus inversiones. Pero no puedieron llegar a la tercera década, la de los 'Felices Años Veinte', y tuvieron que vender el local. El comprador fue el industrial maderero,
Hipólito Bergasa Muñoz, que con dinero en efectivo después del cobro del seguro tras un incendio de sus talleres, dará un giro completamente distinto al 'gran' frontón.
Estamos en el año 1921, y la decisión del nuevo propietario fue dividir el espacio originario en dos partes de iguales superficies. En la que miraba al sur, simplemente creó un 'Salón' empledo como local de espectáculos fuertemente demandados: los bailes; y en la parte norte, pared con pared, con el exclusivo Círculo Logroñés, reformó el espacio, con ciertos detalles de lujo, para convertirlo en cinematógrafo y en local de variedades.
En la ciudad de Logroño, desde que nació el cine en la última década del siglo XIX, sólo había existido un local detinado exclusivamente para proyecciones cinematógrfícas. Pero éste, el
'Cine Doré', únicamente pudo resistir con sus programaciones unos meses.
Las películas, sin embargo, se pasaron con cierta frecuencia en la ciudad. Pero se hizo siempre en locales construidos para otros usos. Bien para el teatro, como en el Bretón de los Herreros o en el Moderno; o bien para la pelota, como en el propio local originario del Frontón Beti-Jai del que estamos examinando en esta página. Hasta el año 1921 no se creó otro local destinado prioritariamente para el cine. Fue el
Cinema Beti-Jai, nacido precisamente de la excisión en dos partes del frontón primero levantado en 1912.
Con los años el
Cinema Beti-Jai se explotó prácticamente para cinematógrafo dado el déficit existente en la ciudad para este tipo de espectáculos. Después llegaron el pequeño Cinema Social (1924) de la Sede Social de la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos de la provincia; y finalmente, el Cine Olympia (1929), el más destacdo por aforo y comodidades de todos, y construido específicamente para cine.
Después de la muerte de la pelota (1935), poco antes de ser destruida la República, en el espacio destinado desde 1928 a frontón, limitándose a tapar su techo luminoso, se creó otro cine: el '
Avenida', que funcionó, tan sólo, poco más de medio año, con promotores desligados del resto de los de la ciudad y con unas orientaciones empresariales novedosas.
Todo el complejo de ocio nacido en 1912, y posteriormente transformado en distintos espacios, dejó de funcionar para los espectáculos durante la Guerra Civil, al convertirlos los sublevados en locales habilitados para cárceles de los "presioneros políticos".
R
enacen en los primeros años cuarenta. El local del Cine Avenida otra vez como frontón para la práctica de la pelota a mano, y el anterior Cinema Beti-Jai, bajo una nueva denominación, el
Cine Diana, como analizaremos en décadas posteriores al ocuparnos del ocio y los espectáculos en el franquismo.