En
el año 1833 se forma, dentro del campo liberal la "Compañía
de Tiradores de Alava", que se une a la "Partida de Contra aduaneros",
que mandaba Martín Zurbano y que se llegó a conocer como
"Partida de la Muerte", que con el paso de los tiempos y ya
en 1836 pasa a conocerse como "Batallón de Voluntarios de
la Rioja Alavesa", que es disuelto en 1840". (Historial del
Regimiento Alava nº 22)
Muerte de Zurbano
El 21 de enero de 1845 se le aplicó la pena
capital en Logroño. Así se anuncia en la primera página
del B.O.P.L. del día 23 de enero: "Zurbano sufrió
ayer en esta capital (Logroño) la última pena. En vano se
ocultaba: pesaban sobre él graves crímines y en el cielo
había sonado ya la hora de la espiación. Los pueblos le
rechazaban, de todos huía, a todos temía, probando que en
esta nación de leales no hay asilo ni remedio para los traidores.
La providencia que permitió su engrandecimiento acaba de ostentar
visiblemente y de una manera terrible el poder de su justicia.
Riojanos, habéis visto desaparecer una familia entera, víctima
de infames sugestiones, abandonada, vendida por aquellos mismos que la
lanzaron en el camino de su perdición y que os muestra lo que se
puede esperar de ambiciosos cobardes y perversos. ¡Qué se
suerte desgraciada y providencial sirva de escarmiento y ejemplo! ¡Que
sea su sangre la última que se derrame!. Logroño 22 de enero
de 1845. Manuel de la Cuesta".
Fue enterrado, vestido de militar, en el cementerio municipal de Logroño,
donde aún se conserva su tumba. Desde este momento Martín
Zurbano, sus hijos Benito y Feliciano, y su lugarteniente el Coronel Cayo
Muro, pasaban a integrar las orlas de los "Mártires de la
Libertad Española" y de las "Víctimas de la causa
popular" como las de los conocidos grabados conservados en la Bibloteca
Nacional de Madrid, junto a nombres como los Comuneros de Castilla y los
protomártires del liberalismo Riego, Torrijos o Mariana Pineda,
entre otros.
Poema a la muerte de Zurbano
"Caliente aún
la sangre de tus hijos,
vertida sin piedad por la venganza,
miraste al Cielo con los ojos fijos.
Empero el Cielo, acaso inexorable
con los autores de tu má profundo,
permitió allá en su juicio inexcrutable,
que otro sacrificio presenciara el mundo.
Y allí do perecieron tus amores,
sereno levantado la cabeza,
"No he de morir cual mueren los traidores",
exclamar te se oyó con entereza;
Por Isabel y por la patria muero;
vosotros a inmorlarme destinados,
haced lo mismo ... ¡Fuego! Firme espero,
aquí, en el corazón ... ¡fuego, soldados!!! ...
Soldados, aguardad ... ¡indulto, indulto!
¿Para quién? ... ¡Es ya tarde! ... Estaba escrita
su sentencia ... El perdón es un insulto,
pues su cadáver, ¡ay! no resucita"
(Al final del libro Biografía de D. Martín Zurbano. Relación histórica
de los hechos de este célebre guerrillero durante la guerra civil
y la regencia de Espartero, y de los acontecimientos que motivaron su
fusilamiento en Logroño, Madrid, Despacho, calle de Juanelo,
núm. 19, sin fecha)