Hacia la Modernidad
1910 "Un salto sobre la vía"
Proyecto de "El Patrón"
Proyecto de "El Patrón"
Proyecto de Marrodán
Pasarela
El Patrón


La planta de la meseta se asemeja a una H con dos puentes unidos en la parte alta. El armazón metálico se compone de ocho columnas de celosía formadas de hierros en U, pletinas remachadas y chapas; diez y seis ménsulas de hierro dulce atornilladas o remachadas; diez vigas armadas, base de sustentación de la meseta de la pasarela, compuestas de ochenta hierros en L, chapas pletinas, rosotenes y veintinueve viguetas I para formar el entramado que ha de servir para recibir el piso del pasadizo, compuesto de bobedilla de ladrillo especial, hormigón y asfalto; ocho hierros en U para zancas; chapas y hierros en L para recibir las 32 placas fundidas estriadas y agujereadas. 131 metros de barandado, cuatro brazos para focos eléctricos y doce columnas para colocar farolas.
Pasarela
Marrodán


La principal diferencia con el proyecto de "El Patrón", el de los señores de Msrrodán, consta de un sólo puente, mientras que el aquel es de dos.

El contorno del proyecto de Marrodán es poligonal, mientras que el del elegido es cuadrado.

Las escaleras son de una tirada desde el suelo a la meseta, mientras que en el elegido hay dos series de escaleras.

La Casa Marrodán establecía dos precios distintos. Si los peldaños eran de madera y a cuenta del Ayuntamiento se ajustaba a 4.677 pesetas, pero si eran de hierro el precio subía hasta 5.797. Además todos los trabajos de cantería y albañilería necesarios para el montaje debian ser pagados por el Ayuntamiento.
Pasarela en uso
El tendido ferroviario, a su paso por la capital de La Rioja, que tantos problemas y enfrentamientos politicos está dando hoy, es una cuestión añeja. En 2010 -hoy- se cumplen cien años de la primera solución para superarlos, sin tantas alharacas y deseos por "apuntarse el tanto". Simplemente debían solventarse las estrecheces que suponía "la vía" para la expansión de la ciudad y a ello se dedicaron los concejales y cargos públicos de aquellas fechas, sin imitar a "Luigi y Grescas" protagonistas de los cuentos infantiles de nuestros retoños. Y como respuesta decidieron construir una pasarela que "saltara" el camino de hierro hacia el sur por la calle dedicada al héroe de Cuba. Aquí contamos la solución que plantearon
Los proyectos
Para dar respuesta al expediente municipal "para colocar un pasadizo sobre la vía del ferrocarril en la calle Vara de Rey", anunciado desde marzo, se presentraron dos proyectos:

uno de los señores "Hijos de Salustiano Marrodán"
y otro de don Félix Pascual Ochoa, al que se le otorgó la concesión, después de comprometerse a hacerla por 6.650 pesetas, sin incluir las obras de fábrica, andamiaje, focos y farolas.




Félix Pascual Ochoa
El Sr. Pascual contaba con un popular taller de forja de hierros conocido con el sobrenombre de "El Patrón" situado en la calle Juan Lobo de Logroño.

Alguna revista gráfica de la capital publicó una fotografía en la que aparecen el "Patrón" y sus operarios en los principios del siglo XIX (1905).

"El Patrón" y sus operarios. 1905

En el taller se hacían "muchas cosas", aunque la especialidad fuera la cerrajería y la forja, en las que el gusto artísitco era la característica más apreciada.

Han quedado por la ciudad de Logroño numerosos trabajos de este taller, de los años entorno al proyecto que examinamos en esta página. Algunas aún existentes, de las que destacamos toda la cerrajería y mecánica del Hospital Militar también inaugurado en el año 1910. Pero son los más los trabajos desaparecidos entre los que están esta pasarela que recordamos en la presente página.

Del buen humor de ""El Patrón" se contaron numerosas anécdotas. Una de las más conocidas es la siguiente:

El Ayuntamiento le había encargado la cosntrucción de unos carros cisterna para el riego de las calles de la población. Una vez terminados, y con los depósitos llenos de agua, quiso probarlas, para lo que los dispuso en fila india en la calle del Mercado (Portales), justamente delante del "Café de los Dos Leones" cuando más clientes había. El Patrón dio la señal, y figúrense como les puso de agua a todos, mientras él se refugiaba detrás de una columna de los soportales "a punto de sufrir un síncope de risas."
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