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Empresarios Históricos de La Rioja


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Hipólito Bergasa Muñoz

Empresa Hipólito Bergasa. Finales siglo XIX

La ´Gran familia´ de la empresa de industria de la madera de Hipólito Bergasa a finales del siglo XIX en la entrada de sus locales de la calle Zurbano de Logroño. En la fotografía están todos: padres e hijos, patronos y trabajdores, mostrando con orgullo ante la cámara su cohesión social en tiempos de bonanza económica y social. No se distinguen en nada. Ni siquiera en el tocado. ´X´ = Hipólito Bergasa.
Lu vida de Hipólito Bergasa como empresario empieza casi absolutamente de la nada, llegando a convertirse en una figura destacadísima de la economía de Logroño en los años de "La Bella Epoca", de los "Felices Veinte" y de la IIª República.

En 1892 tiene una simple carpintería que termina convirtiendo en una fábrica moderna y eficiente. Su primer trabajo destacado es la "construcción del primer grupo de carpintería del Colegio de la Enseñanza". Pero desde 1894, al conseguir la exclusiva de la fabricación de cajas para el envasado de tabaco de [La Tabacalera], inicia una expansión industrial que sólo se frena con el fuego de sus talleres en la entonces C/ de Zurbano en el verano de 1921.

De los años diez son sus ´económicas´ sillas de madera macizas torneadas que llegaron a muchos de los hogares riojanos de la época por precios relativamente accesibles y acomodados, superando la costumbre de las ´sillas de enea´.
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Cultura


Lideres obreros|
Espectáculo 'Años Veinte'

Raquetistas en el Beti-Jai
Diversificación industrial
Su dinamismo inversor le lleva además a crear otro tipo de empresas, tales como una Sociedad Anónima para Envases Metálicos Litografiados, en auxilio de una industria conservera en máxima expansión en la región, y en especial, otra de cremas a la cera para el calzado, bajo la marca registrada de "Aguila Roja", en una provincia en que la inmensa mayoría se calza con zapatillas .

Pero D. Hipólito, como le llamaban todos, queda en la historia local sobre todo por ser también un inquieto promotor de ocio y espectáculos. El Teatro Bretón de los Herreros de Logroño vive una época dorada en los años que lo tuvo arrendado entre 1923 y el 31 de marzo de 1930, contratando a las mejores compañías nacionales. [La de Margarita Xirgu en dos ocasiones: [1925] y [1928]. Y lo mismo sucedió con el [Frontón Beti Jai] cuando en el año 1921 pasó a ser de su propiedad, y lo dividió para convertirlo en dos salas destinadas al ocio: la parte norte a cine, y la sur, a salón de baile, y más tarde,en 1927, éste último, también concha para juego de pelota a mano y pala.

Durante la década de los años veinte, Hipólito Bergasa, controla y programa todos los espacios de espectáculos de la ciudad, a saber: los teatros Moderno y Bretón de los Herreros, como hemos dicho; el Cinema Social, en los bajos de la Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos de La Rioja, el Cinema Beti-Jai -ala norte del antiguo Beti-; y el baile en el Salón Beti-Jai o ala sur de este edificio. Además, desde el 1927, programa pelota a mano, después de acomodar el salón de baile, añadiéndole un frontis, para este juego.

Cuando se retira, por jubilación, en la primevera de 1930, su ejemplo e influjo aún seguirá siendo muy destacado durante la IIª Repúblcia. Sus locales serán arrendados por otros, pero el espíritu de D. Hipólito continuará vivo. Y cuando muere la pelota en 1934, aún se atreve a organizar algunos partidos.


La industria del espectáculo riojano en general debe mucho a Hipólito Bergasa, pero es sobre todo la pelota la que mejores recuerdos ha legado. El Frontón Beti Jai, como el Frontón Logroñés de Ramón Narvaiza, son la memoria viva de este juego. En su cancha, domingo tras domingo, los hermanos Gato Rojo, Limpias, Cantarín y los Lechuga; así como Alcanadre, Paraguayo, Monís y Blas o los hermanos Bojas, Corono, Higinio y Coquis, y otros muchos, alimentan la socialización de gran número de logroñeses, compartiendo ilusiones y momios.

Las ´querellas´ terminan con la pelota; la Guerra profana el local; y sólo años después, en plena posguerra, y debido al "fenómeno mediatico" de Barberito, Titín y del Val, le retornan sus laureles.