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Salustiano Marrodán

Fundiciones Marrodán. Imágen del Centenario

Los orígenes de Fundiciones Marrodán -definido de manera genérica- están en un "taller de recomposición de maquinaria" que los hermanos Marrodán, y en especial Juan Egmidio, -el más conocido de la saga familiar- tenían en la población riojabejeña de Arnedillo, a mediados del siglo XIX (1851), por el que abonaban una contribución anual destacada de más de 300 rs.

Parece que también en el año 1851 Juan Egmidio se trasladó a Logroño capital para crear un propio almacen de ferretería, y que éste sería la base del posterior desarrollo de la industria metalúrgica, que inicia en la Ronda del Siete, y más tarde se amplía y alcanza fama con posterioridad. Lo cierto es que, en toda la documentación fiscal relacionada con la ciudad de Logroño, aparecen siempre asociados, aunque en distintos locales, el padre, Juan Egmidio, y el hijo, Salustiano, como dedicándose a la industria metalúrgica y del hierro en general, por las que abonan sus cuotas contributivas.

Juan Egmidio tiene sus talleres o instalaciones en la calle Duquesa de la Victoria, junto a la Plaza de Toros antigua; y su hijo Salustiano, en la Calle de Soria o de Vara de Rey. Igualmente, en ambos casos, durante las dos últimas décadas del siglo XIX, abonan sus cuotas contributivas por "cubiletes" de fundición y por tener taller de "construcción de máquinas".

Con el cambio del siglo, cuando aún no ha terminado la primera década, en 1909, inscriben en el Registro Mercantil de la Provincia una sociedad con el nombre de "Hijos de Salustiano Marrodán" dedicada a la fundición, y cuyos accionistas fueron Francisco Marrodán y el marido de la hermana de éste, José Marco Rezola, que es la identificará más tarde a las auténticamente denominadas "Fundiciones Marrodán".

En el año 1929 se produce la excisión, y el espíritu de Juan Egmidio, se continúa en la ahora denominada "Marrodán y Rezola" y en nuestros días "Marzola".

La producción de maquinaria está directamente enfocada a la industria agroalimentaria, especialmente, a las industrias del vino, del aceite y de la sidra.Tal como se anunciaba en los años cincuenta del siglo XX fabrica "prensas de cubillo y de huso con movimiento a mano o mecánico; presas hidráulicas y bombas; básculas, trituradoras, desgranadoras, bombas para la elevación y trasegado del mosto".



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