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Manuel
María Quemada
Los textiles riojanos
de la edad contemporánea se desarrollan en torno a unas cuantas
familias, generalmente de procedencia serrana del valle del Cidacos, que
influenciados por el auge de la industria dispersa de siglos anteriores
en la zona, con la acomodación al sistema de producción
liberal se van estableciendo en las zonas ribereñas de La Rioja.
Su lucha por la permanencia en el negocio industrial textil, pasa primero
por la resistencia a morir diversificando los productos; después,
por instalarse en las poblaciones cabeceras de la comarca -especialmente
Arnedo-; y finalmente por asentarse en la capital de la provincia: Logroño.
Una de las sagas familiares más destacada en este empeño
de la permanencia de la industrial textil serrana es la de los Quemada.
Sus orígenes como industriales textiles laneras se remontan al
siglo XVIII. En la más destacada "encuesta" sobre producción,
realizada por el riojano Marqués de la Ensenada, aparece Juan
Quemada como propietario en Enciso de una fábrica de paños
y de un comercio de compra-venta de lanas. Es posible que se remonte a
fechas muy anteriores, pero parece que no se puede documentar.
A mediados del siglo XIX, en 1852, la Casa sigue funcionando en Enciso
bajo el nombre de "Viuda de Manuel Quemada y Compañía"
y es dentro de esta población la más destacada con un utillaje
de 6 cardas, 8 telares, una tundosa y 28 tornos de 60 husos. Por todo
ello abona una contribución destacada.
En los años cincuenta del siglo XX la industria familiar está
instalada en Logroño, carretera de Zaragoza, y trabajan en ella
más de doscientas cincuenta personas y funciona con una maquinaria
acomodada a los nuevos tiempos. Asimismo sigue funcionando en Enciso la
protofábrica original.
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