M A R I A L E J A R R A G A:
y la R E P U B L I C A
"El 14 de abril de 1931 significó
para la mayoría de los españoles el triunfo pacífico de
la libertad democrática y abrió las puertas a una de las etapas
más ricas e intensas de la vida política y cultural de la España
contemporánea. También para María Lejárraga fue
un año trascendental. Cansada de escribir para el teatro, hacía
poco tiempo que había decidido volver a su vida solitaria, "que
decididamente es la única que me agrada del todo y para la cual he nacido",
y declaraba sentir que su "vida se ha quedado inmóvil, como un
árbol plantado en una pradera solitaria". El advenimiento de
la República fue un aldabonazo de ilusión y compromiso que la
movilizó de inmediato e hizo que su existencia diera un giro trascendental.
Olvidada casi por completo de su voación literaria, María se entregó
con apasionamiento singular a la tarea de contribuir al triunfo de los ideales
republicanos. En una entrevista de 1931 precisaba que había abandonado
su retiro "por la República", porque "su advenimiento
me proporcionó la mayor alegría de mi vida y me obliga a permanecer
aquí, recreándome en ella y, en cierto modo, tutelándola
con mi presencia, en la medida de mis posibilidades". Y añadía:
"El 14 de abril creí rejuvenecer y me lancé a la calle
para presenciar, entusiasmada, la eclosión del pueblo. Pero no
me conformo con ser republicana. Mis ideales políticos van mucho más
allá".
La ilusión y el compromiso de María Martínez Sierra con
los ideales republicanos la llevaron a desplegar durante esta etapa de su vida
una intensa actividad intelectual, feminista y política que se podrá
seguir en estas páginas." (Juan Aguilera Sastre, Programa de
las II Jornadas sobre María Lejárraga en el Ateneo Riojano,
Logroño, 2001, 23, 24 y 25 de octubre - 6, 7 y 8 de noviembre)
Las mujeres y la
república
La prensa madrileña, desde muy pocos días después de proclamada
la República, se interesó sobre lo que opinaban las mujeres ante
el "naciente régimen". Veamos algunos ejemplos.
El liberal consultaba a "las damas del Lyceum", con respuestas
de María Luisa Navarro de Luzuriaga, Isabel de Palencia, María
Martos de Baeza y Matilde Huici en dos entrevistas realizadas por el periodista
Pedro Massa.
Crónica hacía lo mismo con "las más destacadas
figuras del feminismo español", -en concreto con Clara Campoamor,
Carmen de Burgos, otra vez Isabel de Palencia, Carmen Caamaño, Eulalia
Prieto, de nuevo Matilde Huici, Magda Donato, Elisa Soriano, también
otra vez María Luisa Navarro de Luzuriaga, nuestra María, Margarita
Nelken y "Hildegart"-, en cinco trabajos firmados por Matilde Muñoz.
Y Mundo Gráfico publicaba un artículo de María Suárez,
Más sobre la mujer ante la República, en el que comentando
el nombramiento de Victoria Kent como Directora General de Prisiones pedía
formación y política activa para la mujer y publicaba las fotos
de Clara Campoamor, María Martínez Sierra, Concha Peña,
María de Maeztu, junto a la de la propia Kent.
Las damas del Lyceum exigían en sus respuestas "la equiparación
perfecta del hombre y la mujer así en derechos como en deberes"
y coincidían en que la influencia de la mujer debería notarse
en la administración -especialmente en la municipal- en la diplomacia,
en las cuestiones sociales, así como en los movimientos pacifistas. Admiten
que se debe legislar el divorcio y conceder el voto a la mujer. Todo esto no
significa que la mujer pierda su feminidad. Rotundamente manifiestan su apoyo
al nuevo régimen.
Las respuestas de las trece mujeres en la encuesta de Crónica estaban
en el mismo camino. Se insiste casi unánimemente en el apoyo y cooperación
para sostener al régimen republicano, aunque ahora el abanico de opiniones
era más amplio porque no sólo se entrevistaba a las "damas",
sino también a líderes obreras. Las diferencias estaban en las
matizaciones de cómo se debería plasmar este apoyo. Las intelectuales
(abogadas, periodistas, escritoras, ...) recurrían a la necesidad de
la "educación cívica", a la formación, a la escuela,
... para así romper, como afirmaba Margarita Nelken, con la ignorancia
y el sometimiento; y las "propagandistas sociales" (Presidenta de
la Federación Tabaquera Española, la Secretaria de la F.U.E.,
...) a seguir trabajando para estimular a los españoles para que continúen
por el camino emprendido y llegar a "la revolución social",
como diría Eulalia Prieto, la obrera Presidenta de la Federación
Tabaquera, y también la joven "Hildegart".
