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Desde 1843
El 20 de mayo de 1843, entre fuertes enfrentamientos políticos, pronunció un discurso en el Parlamento en el que se escuchó la célebre frase de "¡Dios salve al país, Dios salve a la reina!", y que fue el inicio del fin de la Regencia de Espartero. Olózaga está en la cumbre de su carrera política y se convierte en el líder principal del partido progresista.
Ministro y Presidente del Consejo
El 20 de noviembre de 1843, recien declarada la mayoría de edad de Isabel II fue nombrado Ministro de Estado y Presidente del Consejo de Ministros, aunque por muy poco tiempo. Nombró un Gobierno formado únicamente por progresistas, al que el Congreso se opuso. La reacción de Olózaga fue conseguir de la Reina el Decreto para disolver las Cortes el 28 de noviembre de 1843, pero antes de que hiciera uso de él fue exonerado por la Reina y fue acusado por González Bravo de haber violentado con la fuerza a la Reina para que firmara. Por todos estos hechos tuvo que emigrar a Inglaterra. Su caída supuso el inicio de la década moderada.
Fue elegido Diputado por el Distrito riojano de Arnedo en 1847 pero no retornó a España hasta 1848, momento a partir del cual volvió a dirigir la minoría progresista en el Congreso. En las Cortes de 1852 redactó la proposición en la que el Congreso condenaba los proyectos autoritarios y antiparlamentarios de Bravo Murillo.
En el Bienio Progresista
Después de la "Vilcalvarada" y la revolución de julio de 1854, fue Diputado a Cortes durante el Bienio Progresista encabezando la tendencia de los progresistas "puros".
Restablecido el moderantismo después de una nueva caída de Espartero, tras el Bienio Progresista, Olózaga logró que los progresistas se retiraran de las consultas electorales, con la política del "retraimiento" desde el 1863, lo que supuso que este partido tendiera hacia las tesis de acción "revolucionaria". En su discurso de "Los Campos Eliseos" (1864) acuñó la frase de "o todo o nada": entendiendo por todo el derribo de la dinastía borbónica o, mejor dicho, el de Isabel II", que supondría el deslizamiento de los progresistas a los preparativos que terminaron en la revolución de septiembre de 1868, es decir, en "La Gloriosa".
En las Cortes Constituyentes que se reunieron después de la revolución presidió la comisión que redactó el proyecto de la que sería Constitución demoliberal de 1869.
Falleció, siendo embajador en París, el 26 de septiembre de 1873.
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