

Entre
las comedias más conocidas destacan " A la vejez, viruelas",
escrita en 1817, estrenada en 1824 en función conmemorativa del cumpleaños
de Fernando VII, " A Madrid me vuelvo" (1828), "Marcela, o ¿a
cuál de los tres?" (1831), " Un tercero en discordia" (1833),
"La redacción de un periódico" (1836), "Muérete y verás"
(1837), " Medidas extraordinarias o los parientes de mi mujer" (1837),
"Ella es él" (1838),"Me voy de Madrid" (1836), "El pelo
de la dehesa" (1840), "D. Frutos en Belchite" (1845), "¿Quién
es ella?" (1849), "Escuela del matrimonio" (1852), "Los
sentidos corporales" (1867), que fue su última obra.
Colaboró en muchos periódicos y revistas,
como El Correo literario y mercantil, El Liceo artístico y literario,
El Museo de las Familias, Semanario Pintoresco Español,
La América, etc.
La lírica,
es breve, festiva, ligera, de anacreónticas y letrillas. Sigue el estilo
serio de Meléndez Valdés, o el humorístico y satírico. Destacan los títulos
"Lo que quieren todos", "El brasero", "Pecados necios
y gustos depravados", La
desvergüenza, ... el soneto "A
la pereza" y la "Epístola a Ventura de la Vega" satirizando
en tercetos las costumbres del s. XIX.
GENERALIDADES:El mundo de Bretón
tiene parentesco con los artículos de Larra y con los análisis costumbristas
de Mesonero Romanos y Estébanez Calderón. Su teatro original venía
a cumplir una misión fundamental: llenar el vacío del costumbrismo y de
la comicidad, huyendo del «tono mayor» predominante en los románticos,
que tendían al pasado histórico o al idealismo fuera de los contornos
de lo concreto. Su carácter mordaz le llevó a sostener grandes polémicas,
con Larra y con Villergas, sufriendo disgustos y enemistades.
"La comedia de Bretón enlaza con la de Fernández de Moratín y sus continuadores
y, a través del costumbrismo, llega a conectar con la alta comedia posromántica.
Hace cuadros de la sociedad madrileña de clase media, junto a pinturas
de ambiente popular, con intención satírico-didáctica; se diferencia de
Moratín por la vivacidad del diálogo y de la acción y por el uso del verso
y de la polimetría. Acentúa siempre el aspecto ridículo y cómico. Los
tipos principales son petimetres, pedantes, coquetas, paletos, mojigatas,
etc. Se le acusó de monotonía y repetición de tipos, así como de inconsistencia
de los argumentos, sobre todo en el periodo posterior a la moda romántica,
en la que trataba de sobrevivirse a sí mismo. El drama romántico e histórico,
se considera mediocre."