La herencia del progresismo riojano del reinado de Isabel II fue tomada por el sagastismo primero, para más tarde transformarse en liberalismo en la primera etapa de la restauración -desde 1881-, y después en amosismo en el siglo XX, después de la muerte de Sagasta.
Durante el Sexenio convivieron en consenso progresistas y sagastinos riojanos, hasta que a la caída de la Iª República los segundos se convirtieron en fuerza política dominante en la región. Sólo el "pronunciamiento de Sagunto" les anuló el poder omnímo provincial para retomarlo en 1881 y no perderlo hasta finalazada la IIª República.
Si hasta el año 1903 "el guardián" de este control fue el propio Sagasta, después lo serán las familias "sagastinas" de los Salvador y Rodrigáñez duramte dos generaciones sucesivas: la de los padres y los hijos naturales o políticos.
Amós Salvador Rodrigáñez, al que nos referimos en esta página, es el "gran cacique liberal riojano" que vertebra la política de la región. Pero fue mucho más, tanto en Logroño como en la capital de Reino, como podemos comprobar en estas páginas.


Sorprende que aún hoy su generosa y selecta biblioteca (uno más de sus legados al público logroñés, pues fue donada, y hoy se encuentra en la Biblioteca Pública de Logroño), así como su numerosa producción escrita y el abundante número de conferencias, cursos y discursos que impartió. Todo ello nos posibilita explorar las cuestiones, los motivos y los temas que más le inquietaron o atrajeron.
Puede definírsele, preferentemente, como un intelectual inquieto, que
se vio inmerso en el regeneracionismo coetáneo, y en el que el lema de
Joaquín Costa "escuela y despensa", le movió constantemente.
Apoyan estas afirmaciones su treintena de publicaciones y de prólogos
de libros que hemos podido hojear, y las mistas Carteras ministeriales desempeñadas,
más los títulos de algunas de sus conferencias. Haremos, más
tarde, una enumeración de los títulos que publicó y aquí
nos limitaremos a establecer una síntesis de su producción en
los cautro grandes temas generales que desarrolló con preferencia: la
escuela, la "despensa", la milicia y los temas curiosos y heruditos.
El discurso de ingreso de Amós Salvador en la Academia de Ciencias Morales
y Políticas se tituló: "La gramática en el examen
de ingreso en la segunda enseñanza". Todo un símbolo del
regeneracionismo cultural. Pero el interés por la instrucción
se extendió a todas las etapas del proceso educativo. De los "Apuntes
sobre la Instrucción Pública en España" se elevó
hasta el tema de la "Autonomía Universitaria", y desde "La
enseñanza del Catecismo en las Escuelas" hasta "Sobre un extraño
modo de educación popular". En el Ateneo de Madrid conferenció
sobre un tema "pequeño", como él mismo recalcó
en su discurso, de instrucción, el de "La lectura", para aconsejar
"que no importa leer mucho sino leer bien", y para explicar las cualidades
de un buen lector, como también, y de nuevo, dedicar un "Curso sobre
la Enseñanza". Pero no se limitó a teorizar. Por ello asumió
este Ministerio en el Gobierno más progresista de la segunda década
del siglo XX, con Canalejas como Presidente, y aportó mejoras técnicas
y humanas, muy visibles en su Logroño natal, como la construcción
de la Escuela Industrial y de Artes y Oficios y las donaciones de muebles, reproducciones
artísticas, pinturas originales, mapas, libros y folletos al Instituto
Provincial. En las Bellas Artes reflejó el mismo interés. En el
discurso de ingreso a esta Academia se refirió a la "perspectiva
lineal", ocupándose después sobre esta misma cuestión
en "Sobre las perspectiva lineal para uso de los pintores" y sobre
"El dibujo de memoria". La museística recibió otros
dos títulos, que aún hoy tienen una sobrada vigencia: "Sobre
la conservación de los monumentos arquitectónicos" y "Sobre
las construcciones destinadas a exposición de Pinturas".
En un prólogo a una "Memoria" sobre agricultura regional riojana (la del republicano logroñés Carlos Amusco) escribe D. Amós en 1897, que se debe modificar el carácter de las obras públicas, construyendo "menos carreteras ... y más pantanos". Este segundo pilar del regeneracionismo de la época, será otra de las constantes de su actividad como escritor. Ya en 1893, al ingresar por primera vez en una Academia, la de Ciencias Exactas, se ocupa precisamente de "El uso del agua en España", problemática que reiterará años más tarde en una conferencia en el Ateneo madrileño, "Teoría de los riegos en España" (!905) y en el prólogo al libro sobre el Pantano del Ebro, de uno de los españoles que más han hecho por las obras hidráulicas, Manuel Lorenzo Pardo. Pero como la despensa no se abastece sólo con los productos del campo, también se ocupó de cuestiones hacendísticas, no sólamente en el desempeño de esta Cartera Ministerial, sino también proyectando, dictaminando, y prologando libros fundamentales para esta materia en España. Así la "vulgata" del liberalismo español en materia de Catastro, "Reorganización de servicios. Catastro general parcelario y mapa topográfico", de Isidro Torres Muñoz, de 1902, está prologada por él.
La estrategia militar es otra de sus claras aficiones. Al menos hemos recogido diez títulos sobre la milicia y la guerra, sin agotar las publicaciones en "Memorial de Ingenieros y Artillería" y en las revistas de Infantería y Caballería. Pero fijémonos con qué titulaciones: "Reflexiones sobre el carácter que las Escuadras submarinas y las Flotas aéreas habrán de imprimir en las futuras guerras", "La estrategia de las guerras de aeroflotas" o "La función de la ciencia y de la industria en la guerra moderna". Y las más cercana a nuestros días, la primera, es de 1913. Todas no son así, evidentemente, pero nos ponen de manifiesto, una vez más, sus inquietudes por lo novedoso incluso en el campo militar.
D. Amós ha dejado escritas muchas páginas sobre cuestiones curiosas, o al menos muy alejadas de la imagen de un político restauracionista. Por ejemplo, "La teoría del juego de pelota"; o las reflexiones morales preventivas "Sobre el cinematógrafo y otros espectáculos que se le asocian"; o los cursos sobre "Astronomía popular, lo que es el sol" y "El sol en el mundo de las estrellas". Pero también conferenció sobre motivos políticos más cercanos a sus días, como "La prerrogativa regia" o "La reforma constitucional" y sobre cuestiones eruditas sobre Física General, como "La velocidad de la luz", "La dispersión de la luz", ...
Es digno de mencionarse que la conferencia penúltima mencionada, e impartida en el Ateneo madrileño, fue recogida literalmente por medio del dianemólogo uno de los inventos de Torres Quevedo.
Muere en Logroño el 4 de noviembre de 1922.
