El espíritu riojano que llega al Senado del Reino, en los siete años de vigencia de la
Constitución de 1837, está personificado principalmente por un abispo liberal y un marino y estudioso, muy integrados en la generación del Trienio Liberal que hizo posible que La Rioja terminara siendo provincia:
Pedro González Vallejo de Soto de Cameros y
Martín Fernández de Navarrete de Ábalos.
Ambos completan un largo currículo previo de actividad política, a nivel nacional el obispo de Mallorca ha llegado a ser Presidente de las Cortes en el Trienio y el mismo cargo en la Cámara de Próceres del Régimen del Estatuto, mientras que Don Martín había sido la cabeza pensante del
provincialismo riojano que hizo posible alcanzar el sueño. Ambos Senadores, en consecuencia, eran "riojano de pro" y la nueva provincia estaba en la Cámara Alta en muy buenas manos.
Cuando ambos desaparecen por defunción en el primer lustro de los cuarenta toman el relevo otros tres serranos auxiliados por el
Marqués de Someruelos, que en estos fechas está tan en las cimas del poder, como para llegar a ser Ministro en 1838.
Manuel María García es tan gris en política como grande a nivel económico en Logroño y viene a ser la concesión al influjo de Espartero en estos años; mientras que
Clemente García-Escudero y
José Segundo Ruiz de Tejada gozan de mejor formación y predicamentos político-económicos en sus áreas respectivas de la judicatura y de la Banca. Sólo esta media docena de nombrados representan a Logroño en el Senado en los años de la Ley progresista de 1837.
Pero tan interesante como estos datos son los nombres presentados en las ternas de las que ha de escoger el poder regio. Sólo se eligieron dos ternas completas en el período, que por ser en la primera elección (1837) y en la última (septiembre de 1843), nos informan de los preclaros que llegaron hasta la Corte en ambas épocas. De los seis electos en 1837 cuatro alcanzan la mayoría en 1ª vuelta: Conde de Luchana (1.308 votos),
Martín Fernández de Navarrete (1.232), Arzobispo de Toledo,
Pedro Ganzález Vallejo (1.807) y Joaquín de Muro, Marqués de Someruelos (1.015), a los que se añaden en la 2ª el General Manuel Bretón (560) y Antonio Martínez y Martínez -de Ajamil- (565 votos). Todos eran de sabia antigua, menos Espartero y el Marqués. En la última elección de septiembre de 1843 la media docena son estos otros:
Clemente García-Escudero (1.893 votos), Manuel Sánchez Salvador (1.877),
José Segundo Ruiz (1.631), Martín Fernández de Navarrete (1.504), Pedro Alonso (1.477) y Ramón Iriarte (1.222 votos).
En las cuatro elecciones intermedias (todas para sustituir a un tercio de los senadores = uno en Logroño) son presentados estos:
1839:
Pedro González Vallejo (2.012 votos), Ramón Sánchez Salvador (1.740) y José Segundo Ruiz (1.005)
1840: Exmo. Sr. Duque de la Victoria (2.458 renuncia),
Marqués de Someruelos (2.448), Fermín Arteta (1.772) y
Martín Fernández de Navarrete (1.678)
1843 (1ª):
Manuel María García (3.677 votos), Ricardo Tejada (3.629) y Atanasio Alesón Cobos (2.470).
Salvo las excepciones citadas (Espartero, Someruelos) más Tejada, todos proceden de épocas políticas pasadas y se encuentran en las generaciones de los abuelos del liberalismo político, y en una u otra etapa política terminan -con muy pocas excepciones- participando en la Cámara Alta parlamentaria.
Fuentes: Actas electorales correspondientes.