VINO Y CONSERVAS
Los productos de la viña y la huerta ha sido la base de la modernización de la economía contemporánea riojana. Por ello en las bodegas y las conserveras están, no sólo, los orígenes del capitalismo económico de La Rioja, al propiciar la acumulación de capitales, sino también los inicios, -y quizás sea lo más destacable-, del cosmopolitismo empresarial de la región al buscar la salida de su productos en los mercados extranjeros, es decir, en las exportaciones.
"En los felices años veinte"
El germen de lo que son hoy ambos sectores está en los años veinte, en el período de entre guerras mundiales. No es casualidad que la Denominación y el Consejo se craran en esas fechas, como tampoco que el punto de referencia de la industria conservera españoa estuviera en La Rioja.
En este grupo de páginas nos ocupamos de la vitivinicultura y en otras, más fragmentariamente, nos referimos a las
conservas.
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Seleccion de imágenes de publicidad de vinos de diferentes bodegas de La Rioja
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Denominación Origen Rioja
El 9 de junio de 1925 se publicaba en la Gaceta de Madrid una Real Orden por la que se creaba la DENOMINACIÓN DE ORIGEN RIOJA. El 22 de octubre de 1926 un Real Decreto firmado
por Alfonso XIII y el Ministro de Trabajo, Comercio e Industria, Eduardo
Aunós Pérez, ponía en marcha su primer CONSEJO REGULADOR.
A principios del siglo XXI esta institución celebró su 75 aniversario
y sigue funcionando con tal prestigio y calidad, que se ha convertido en
uno de los emblemas organizativos de la COMUNIDAD AUTONOMA DE LA RIOJA.
CREACION DE LA DENOMINACIÓN Y EL CONSEJO
En los "felices años veinte", e incluso antes, en "La Bella Epoca", dos organizaciones riojanas interesadas en el negocio del vino lucharon por alcanzar un "status" de protección oficial de lo producido y elaborado en La Rioja. De una parte, la potente Federación de Sindicatos Agrícolas Católicos -patrocinada y dirigida por los grandes hacendados- que buscaba sobre todo la protección de los productos de la viña. De otra, la Asociación de Bodegueros de La Rioja que buscaba otro tanto pero en favor de los criadores y exportadores de vinos. Con acuerdos y disensos alcanzaron sus objetivos en los años de la dictadura de Primo de Rivera. Se lograba definir un mapa de las tierras del Rioja (la Denominación) y establecer un comité de Control (el Consejo Regulador).
Ni los cooperativistas confesionales del sindicalismo católico
agrario, ni el dinámico grupo de los bodegueros quedaron satisfechos con lo legislado desde el Ministerio de Agricultura. Pero algo es algo debieron de pensar.
Con la República se publica el "Estatuto del Vino" y se da un impulso democratizador al proceso de relaciones entre los vini y viticultores. Pero ese camino se paraliza
en seco con la Guerra Civil y la posterior dictadura, teniendo que esperarse
al final de los cuarenta para que la institución "resucite".
A partir de 1947 se inicia la institucionalización que desde el punto de vista organizativo fue lenta, muy lenta. Entre flujos y reflujos de expansión, y entre crisis y enfrentamientos entre sectores se fue definiendo el marco geográfico más concretamente y la tendencia comercializadora que más tarde fue la dominante: la elaboración de vinos embotellados y de calidad. Se consiguió paralizar proyectos de "pan para hoy y hambre para mañana", como el de las sangrías, por ejemplo. Los años ochenta fueron otra cosa.