Nació
en Alfaro (La Rioja) el 17 de julio de año 1817.
Cursó la carrera de Derecho en la Universidad de Zaragoza. Terminados
los estudios participó en la vida política de su ciudad natal,
llegando a Alcalde, y después fue Diputado Provincial. Desde 1850 fue
Diputado a Cortes por el Distrito de Arnedo, cabeza del Distrito en donde estaba
integrada su población natal, de manera casi ininterrumpida, siendo uno
de los políticos riojanos que más veces fue elegido por esta provincia.
En 1858 fue Gobernador de Madrid. Ocupó distintas carteras ministeriales.
En 1865 la de Fomento. En un gobierno presidido por González Bravo ocupó
la Cartera de Hacienda desde el 24 de abril al 8 de octubre de 1868. Previamente
en 1866 había sido nombrado Senador vitalicio. A partir de "La Gloriosa"
y hasta el fin de la Iª República estuvo apartado de la política.
En el primer gobierno de la Restauración, presidido por Cánovas
del Castillo, asumió otra vez la cartera de Fomento, momento en que emitió
la polémica Circular (febrero de 1875) sobre la enseñanza que
produjo el rechazo de la Universidad. Después de este cargo pasó
a una de las presidencias del Consejo de Estado, Finalmente desde el 11 de julio
de 1877 hasta el 19 de marzo de 1880 desempeñó otra vez la cartera
de Hacienda, bajo la presidencia de Cánovas y de Martínez Campos.
Se admite que durante sus mandatos ministeriales puso al día el pago
de los haberes a las clases dependientes del Tesoro, terminó con el sistema
de préstamos del Estado a los particulares, vigorizó la recaudación
y los presupuestos se presentaron con déficit cortos. Reforzó
los amillaramientos, controló la conversión de los Bonos y pagó
con puntualidad los cupones.
Le fue concedido el título de Marqués de Orovio y fue designado
Senador vitalicio.
Muere el 18 de mayo de 1883.
♦ Gran hacendado
Orovio abona en la ciudad de Alfaro (La Rioja) en 1852 unos dos mil reales de contribución rústica
y urbana. Pero esta es únicamente su cuota personal. Si sumamos las de
sus hermanos y las de otros familiares muy cercanos, superan en la misma fecha
y población los quince mil reales.
Manuel Orovio se integra y representa los intereses terratenientes, y esto en
uno de los municipios más latifundistas de La Rioja. Pero si además
consideramos sus alianzas matrimoniales posteriores, la importancia del Diputado
Orovio como representante de la gran propiedad territorial riojana se acrecienta.
En 1857 casa con Joaquina Fernández Urrutia, hija de uno de los más destacados
propietarios logroñeses y de la provincia: Antonio Fernández Urrutia, el cual
contribuye a mediados del siglo XIX, sólo en la ciudad de Logroño, con un líquido
imponible de 17.421 rs. por propiedades urbanas y otro de 25.313 por propiedades
rústicas, abonando una cuota a Hacienda de 6.636 rs. Y esto sin contar con otras
propiedades distribuidas por varios municipios provinciales.
Más tarde, en los primeros momentos de la Restauración, las redes familiares
orovistas continuaron aumentando en influencia, ya que su única hija, Isabel, se casará con Javier Eulate y Moreda, hijo de otro de los grupos familiares
más destacados por propiedades territoriales de la provincia, el de Rafael Eulate
y Acedo.
♦ Diputado por La Rioja
Hijo de una de las familias más destacadas de la ciudad de
Alfaro (La Rioja), Manuel se inicia muy pronto en la política local y
provincial, y siempre dentro del moderantismo más ultramontano.
Así, en febrero de 1845, cuando aún era veinteañero y Alcalde
de su ciudad natal, recibe de su Majestad la Reina la Cruz de Caballero de la
Real Orden Americana de Isabel la Católica por contribuir a "la
destrucción de la partida que acaudillaba el rebelde Zurbano", haciendo
méritos para saltar a la política provincial en estos años
como Diputado Provincial, generalmente por nombramiento adminstrativo.
En su carrera hacia las Cortes como Diputado tuvo que enfrentarse al destacado
dirigente progresista Salustiano Olózaga, que también recibía
sus Actas por el Distrito riojano de La Rioja Baja, con cabeza en Arnedo.
No obstante, es uno de los políticos que más veces ha representado
a La Rioja en las Cortes Españolas. Desde 1850, que alcanza por primera
vez el Acta de Diputado por el Distrito riojano de Arnedo, hasta su muerte ha
sido elegido en:
:: Antes del Sexenio democrático: en ocho ocasiones, dos de ellas
en Elecciones Parciales, por renuncia y nueva elección al acceder a cargos
de icompatibiliad.
Las fechas concretas son: 1850 | 1853 | 1857 | 1858 (P) | 1863 | 1864(P) | 1865 | 1867.
:: En la Restauración: en dos ocasiones: en las dos primeras elecciones
de la Restauración: 1876 y 1879.
Con su nombramiento como Senador deja de representar al Distrito riojano de
Arnedo, donde se encontraba su población natal de Alfaro, como Diputado.
♦ La polémica de la Ciencia Española
Orovio ha pasado a la historia de España como el "ariete" de
los gobiernos moderados en el enfrentamiento con las tendencias más ronovadoras
de la cultura española
Está siempre en el medio, como protagonista destacado de la parte retardataria
de lo que se conoce como las "Cuestiones Universitarias". Tanto en
1867 como en 1875, el riojano Orovio, desde el poder que significa el ser Ministro,
expedienta y expulsa a todo aquel que no se acomoda a la "doctrina"
oficial en las explicaciones de sus Cátedras. Y sus "razones"
nunca están en el plano de la ciencia, sino siempre en el puro ordenancismo
académica, tratando al funcionario universitario como alguien que debe
someterse a las normas emanadas de sus decisiones ministeriales, sean científicas
o no lo sean.
Ninguna otra cosa podía esperarse de un hombre de leyes (estudió
la carrera de Derecho en la Universidad de Zaragoza); de sus formas de actuar
en sus primeras acciones políticas de juventud; y del espíritu
autoritario del moderantismo conservador decimonónico. La cuestión
es que Orovio tuvo que hacer frente, y en dos momentos distintos, los que preceden
y los que cierran el Sexenio democrático, a la entrada en España
de las ideas más renovadoras del pensamiento y la ciencia europea: el
krausismo y el darwinismo.
Y responde en ambos casos desde la posición de la "condena de antemano".
El mal estaba en las doctrinas que desde la Cátedra de Filosofía
del Derecho impartía D. Francisco Giner de los Ríos, que según
los exégetas más doctrinarios infectaban las demás materias
docentes. Y acudían al ejemplo de González de Linares y de Laureano
Calderón, Catedráticos de Biología o Ciencias y Química
respectivamente.
El momento más polémico es cuando en el primer gobierno de la
Restauración, presidido por Cánovas del Castillo, asumió
otra vez la cartera de Fomento, y emitió la polémica Circular
(febrero de 1875) sobre la enseñanza que produjo el rechazo de la Universidad.
Es muy sabido, que no hay mal que por bien no venga, y de estas actitudes dogmáticas
nació la I.L.E. (Institución Libre de Enseñanza Media). Como también que todos
los desaguisados creados por el riojano de Alfaro fueron resuelto por otro riojano
muy distinto, D. Práxedes Mateo Sagasta.
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