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Lucrecia Arana
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MÚSICOS E INTÉRPRETES

La afición a la música, en especial de aparatos de cuerda, fue muy sólida en La Rioja. Por ello la nómina de profesionales dedicados a ambas ramas del arte también fue muy considerable. Algunos alcanzaron fama y prestigio nacional, e incluso internacional, como Raquel Meller, otros no tanto, pero entre todos formaron un plantel de artistas de gran calidad que recordaremos en algunas de estas páginas.

El escultor Mariano Benlliure, esposo de Lucrecia Arana, levantando la copa. A su lado el tenor Anselmi. [Fotografía de Amós Salvador Rodrigáñez - 1909].

Mariano Benlliure

El dúo de artistas, el escultor valenciano Benlliure y la tiple riojana Lucrecia Arana, fueron la "pareja de moda" en el "año del desastre" de 1898. Su fama les llevó a ocupar las páginas sociales de las Revistas más destacadas de aquellos años. Presentamos unas muestras.


Cacicatura de Lucrecia Arana
Lucrecia Arana de "Chulapona"

Lucrecia Arana, cantante tiple-contralto, nació en Haro (La Rioja) el 23 de noviembre de 1871 y falleció en su Hotel de Madrid, según la información del periódico logroñés "La Rioja", de una embolia cerebral el 9 de mayo de 1927.

Se hizo muy popular por sus actuaciones en el género de la zarzuela a finales de siglo XIX y principios del siglo XX. Se caracterizó por su saber estar y su gran temperamento, lo que le valió el reconocimiento y el aprecio del público y de la crítica.


Su infancia estuvo marcada por grandes dificultades económicas, por lo que Lucrecia se traslada a Madrid para trabajar en la Sucursal de venta de vinos del bodeguero jarrero Rafael López de Heredia, que paga sus estudios de música con los prestigiosos profesores Baldelli y Latorre, quien recomienda que se dedique al canto de una manera profesional.

Debutó, con un papel secundario, en el Teatro Circo Price Alfonso de Madrid, en la obra "La mascota", de Edmundo Audrán, el año 1887. Tras varias actuaciones exitosas en Madrid y Barcelona, consiguió figurar como primera tiple en el Teatro de la Zarzuela, para convertirse en una figura consagrada del "género chico". Participó en las representaciones de "La cariñosa" de Bretón, "Gigantes y cabezudos", obra compuesta expresamente para ella, por el maestro Fernández Caballero, "La viejecita" (1897) de Echegaray donde interpretaba a un oficial de caballería, "La Virgen de la Vega", "La villa de don Diego" de Pérez Montenegro, obras todas que consolidaron la fama de la artista por toda España.

A partir de 1901, la contralto abandonará la compañía de zarzuela y se dedicará a representaciones por varios lugares de la geografía española, como en el Teatro Arriaga de Bilbao, Recoletos en Madrid, Tívoli en Barcelona, Principal en Valencia con obras como "La maja", "La balada de la luz" o "La rabalera". Tras este periplo decide retirarse de la escena el 1 de Junio de 1907 tras su aparición en el Teatro Real de Madrid con "Cháteau Margaux".

Su fama aumentó al contraer matrimonio con el escultor valenciano Mariano Benlliure, quien a la muerte de su esposa modeló la medalla del "Concurso de canto Lucrecia Arana", otorgado cada año por el Conservatorio al alumno de canto más notable.

El gran "brindis" de La viejecita, o la jota "Si las mujeres mandasen" de Gigantes y cabezudos son sus más afamados cantos, pero también puso su voz al servicio de otros géneros como el tango "El gorro frigio" y un fragmento de la ópera "Ave María" de Caballerñía Rusticana.
Página de Nuevo Mundo dedicada a
la muerte de Lucrecia: 13 mayo 1927
 
Lucrecia Arana muere repentinamente. "La Rioja" (10-V-1927)
Madrid, 9 - 11 noche
"Esta mañana ha fallecido en su hotel de la calle de Abascal la popular actriz y cantante Lucrecia Arana.

A primera hora se levantó, dedicándose normalmente y como de costumbre, a sus quehaceres habituales.
Poco antes de las diez y media se dirigía al cuarto de baño, cuando se sintió repentinamente enferma, cayendo al suelo, dentro de dicha habitación, perdido el conocimiento.

Sus familiares, entre ellos el notable escultor Benlliure, corrieron a ver qué le ocurría, y al verla en tal disposición, avisaron inmeditamente a los doctores Marañón y Benitez, éste último médico de la familia, los cuales se limitaron a certificar la defunción.

La muerte de Lucrecia Arana se produjo repentinamente, a causa de una embolia cerebral.
El cadáver fue trasladado a la alcoba de la finada, que quedó convertida en capilla ardiente.
Mañana, martes, a las once, se efecturá el entierro inhumándose el cadáver en la Sacramental de San Justo."