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Cosme García Sáenz: inventor del submarino [1818-1874]


Vistas lateral y de frente del submarino

EL SUBMARINO DE COSME GARCÍA
Científicos
riojanos
Además de Cosme García hay otros riojanos que han destacado en el campo de la ciencia y la tecnología en los siglos XIX y XX.

La química tiene en los Hrnos. Delhuyar a los descubridores del wolframio a finales del siglo XVIII. En especial Fausto, que prolonga su vida hasta 1821, es una figura destacada.

Buen naturalista, es el catedrático del Instituto de Logroño, Ildefonso Zubía.

En medicina, en la rama de la optalmología, sobresale el Dr. Ramón Castrovijo.

Son riojanos también tres matemáticos destacados comtemperáeos: [Julio Rey Pastor], Olegario Fernández-Baños y [Sixto Cámara]. En el especial el primero pasa por ser el que acomoda la matemática moderna a nuestro país.

Para la construcción de su primer prototipo acudió a la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona y se hizo de hierro. Tenía, visto de lado, forma de tonel apuntado truncado hacia la proa y la popa y medía tres metros de eslora (largo), 1,5 de maga (ancho) y casi 1,6 de alto. Constaba de una compuerta de entrada y escotillas en la proa y la popa. La inmersión se producía por la inundación de cuatro depósitos situados, dos a cada lado de la parte central y más ancha del casco. Con bombas se achicaba el agua para tornar nuevamente a la superficie. Constaba además de otras cuatro aberturas en el casco en las que se instalaba la propulsión del buque con cuatro remos articulados accionados desde el interior. Fue probado en Barcelona sin buenos resultados.

El segundo prototipo, también construido por la Maquinista, fue probado en Alicante. Las primeras pruebas se hicieron en el verano de 1859 participando en la inmersión sus hijos. Cosme García patentó el "aparato-buzo" el 8 de mayo de 1860 en Madrid y el 25 de abril de 1861 en Francia. Sus dimensiones son mayores: 5,75 metros de eslora, 2,25 de alto y 1,75 de ancho. El casco es de chapa de hierro. Consta de una entrada en la parte superior que se cierra herméticamente desde el interior; en los costados de dos remos para girar el barco; cerca de la proa otros dos remos para sostener el barco y hacer que descienda o se eleve; en la popa una hélice para hacer navegar el barco; y en los lados y en otras partes del caso hay distintas escotillas para ver el exterior; y finalmente, en el interior del barco formando un segundo fondo, se encuentran dos tanques cuyo papel es el de hacer subir y descender el aparato. Las pruebas definitivas, las exigidas por la ley de privilegios (patentes), se realizaron de nuevo en Alicante el 4 de agosto de 1860 y fueron certificadas notarialmente.