Las muertes por violencia, especialmente
con armas blancas, eran muy frecuentes en estas fechas, especialmente en verano.
Incluso algún día se producían hasta tres, como en la
noche del 8 de agosto de 1892, que murió un peón caminero en
Herramélluri, otra persona en Enciso y una tercera fue herido con arma
de fuego en Santa Eulalia Bajera. Aquí analizaremos un caso sucedido
en Haro, para lo que se trasladó a esta ciudad la Audiencia de lo Criminal
de Logroño.
El
caso de "Caracocha" en Haro (Enero 1894)
La audiencia de lo criminal de Logroño se ha constiye en Haro, a finales
de enero de 1894, en el salón-escuela de don Juan Bautista Marín,
para ver y fallar, con la intervención del jurado, ocho o nueve causas de
este partido judicial, tres de ellas graves, alguna de relativa importancia
y las demás de las que comúnmente se ven en estrados.
"La sala se ve de bote en bote, según escribe "El demócrata", estando representadas todas las clases sociales, tanto en importancia como en número, preponderando el elemento femenino de los salones". A las diez llegan los testigos, a las once debe empezar la vista, a las once y quince se constituye el tribunal de derecho y ocupan sus asientos los jurados.
Hecho de autos. En
la noche del 26 de marzo de 1893 salieron de una taberna de la calle del Puente,
el procesado Isidoro Bañales Santero y otros cuatro, dirigiéndose aquel y
dos de éstos a la calle del 13 de marzo, donde se metió el primero detrá de
una cuba desde donde se vio llegar al Bañales en unión con Secundino Díaz,
y adelantándose unos metros le asentó la puñalada que le dejó sin vida al
día siguiente. Las conclusiones del fiscal califican de asesinato el hecho
cometido con alevosía. El defensor entiende que el hecho sólo constituye un
delito de homicidio. De la lectura del apuntamiento se deduce, según declaración
del interfecto, que Secundino Díaz, al acompañarle a su casa, le llevó
a las astas del toro y que su más ardiente deseo sría que le acompañasen
los republicanos al cementerio.
El procesado. " Isidoro Bañales Santero
(a) Caracocha, más grave que cuando entró en la cárcel,
responde a preguntas del fiscal, que en la noche de autos estuvieron pescando
él y otro, luego se fueron a la taberna de la calle de la Vega, después
a la de la calle Mayor, donde se encontraron con Aniceto Sor, y que éste
les insultó al dicente y otros varios. Le dijeron que no les faltase,
mediaron palabras y le puso un rótulo al procesado en una puerta antes
de llegar a la taberna rótulo que éste consideró insultativo;
le invitó a darle explicaciones en la calle inmediata y provocó
al Bañales para pegarse, manifestando éste que lo dejaran para
el día siguiente. De allá se fueron a la taberna de Malo en
la calle del Puente. En el camino le llamó cochino y cobarde, y ya
en la taberna última, bebieron vino pagado a escote. Benito Diaz le
dijo al procesado fuera de la taberna, que si no le mataba este después
de insultadoa, lo matarían los compañero del Bañales,
manifestando este que se lo dejaran a él para el día siguiente,
según le había prometido al interfecto. Secundino Díaz
se llevó a éstepor las escalerillas de Roca por la clle del
13 de marzo. El procesado declara que pasó por detrás de la
cuba de la esquina de tal calle yla del Conde de haro, para ir a su casa y
al encuentro de Sor y evitar que otros hicieran un disparate con el interfecto.
Se encontraron ambos y cuando vio Bañales hacer mención al otro
le dió una pinchada de nada. Desapareció Bañales
uniéndose con su hermano Alvaro y Benito Díaz detrás
del Cano; se fueron los tres a beber vino. Dice que no estaba escondido detrás
de la cuba. El fiscal pide lectura de la contradeclaración en el sumario.
En ella se declara autor del hecho u resulta que se quedó detrás
de la cuba, aún cuando en estrados rectifica el concepto. A pregunta
de la defensa contesta que fue escitado por sus dos hermanos, Díaz,
.. a que lo matara la misma noche. Bebieron mucho vino en varias tabernas,
menos en donde solo echaron un vaso. Declara que la bebida le hizo daño.
Dice que Benito le dijo a Sor que no hubiera subido él con pistola
al casino carlista si aquel se hubiera encontrado aquella noche en el círculo.
Según el procesado, el interffecto acostumbraba a llevar armas prohibidas.
El defensor hace arrancar de cuestiones políticas el crimen".
Prueba testifical. Declararon los testigos:
Secundino Díaz, Alvaro Bañales, Benito Díaz y Gregorio
Rubio.
Sentencia. "Recayó sentencia
condenando al procesado Bañales a 14 años, 8 meses y un día
de reclusión temporal, accesorias y quinta parte de costas y 2000 pesetas
de indemnizaciòn, aprobando auto de insolvente".
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Sin rostro |
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Fuente del documento escrito:
"El Demócrata",
Logroño, martes 3 de abril de 1894.
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