El 9 de noviembre de 1868, el Ministro de Gobernación, Práxedes Mateo Sagasta, dicta y promulga el Decreto sobre el sufragio universal gubernamentalizando una de las más reiteradas reivindicaciones del movimiento juntero que destronó a Isabel II: el ejercicio del voto por todos los varones "mayores de 25 años inscritos en el padrón de vecindad" sin distinción de fortuna o cultura. Y además se añadía que estarían en vigor "hasta que las Cortes Constituyentes hayan de revisarlas" y elaborar una nuevas.